Cubanos en casas ucranianas ocupadas: la nueva jugada de Rusia que nadie te cuenta

Redacción

Mientras la guerra en Ucrania sigue avanzando sin freno, empiezan a salir a la luz historias que parecen sacadas de una película oscura. Una de ellas apunta directamente a ciudadanos cubanos. Según diversas denuncias, Rusia estaría ofreciendo viviendas a migrantes, sobre todo cubanos e indios, en territorios ucranianos ocupados por su ejército, como Crimea, Melitópol y Yevpatoria.

Estas zonas, actualmente bajo control ruso, pertenecen legalmente a Ucrania, pero han sido administradas por Moscú desde el inicio del conflicto. De acuerdo con reportes recientes, las autoridades rusas estarían reubicando a migrantes extranjeros en casas que pertenecían a familias ucranianas obligadas a huir por la guerra. Viviendas que ahora son catalogadas por la administración ocupante como “sin dueño”.

La información fue revelada por el diario Kyiv Post, citando datos del movimiento de resistencia ucraniano Atesh. Según este grupo, se ha documentado la llegada constante de extranjeros a ciudades ocupadas del sur de Ucrania. Estas personas serían instaladas en inmuebles confiscados, aprovechando el desplazamiento forzado de sus propietarios originales.

Atesh asegura que esta maniobra no es improvisada. Moscú estaría intentando cubrir necesidades urgentes de alojamiento mientras reorganiza el control territorial en zonas ocupadas. Además, muchos de estos migrantes estarían siendo incorporados a trabajos mal pagados en servicios comunales y mantenimiento de viviendas, con la promesa futura de obtener la ciudadanía rusa.

La estrategia tendría varios objetivos claros. Primero, suplir la escasez de mano de obra provocada por la huida masiva de la población local. Segundo, modificar la composición demográfica de los territorios ocupados, introduciendo poblaciones consideradas más “leales” al Kremlin. Y tercero, preparar una base electoral que respalde a autoridades prorrusas en posibles procesos políticos organizados por Moscú.

Según Atesh, el programa estaría coordinado por Oksana Mekhanicheva, señalada como primera viceministra de Vivienda y Servicios Comunales dentro de la administración impuesta por Rusia en Crimea. Su nombre aparece como pieza clave en esta reorganización territorial y poblacional.

Todo esto ocurre en un momento especialmente delicado para los migrantes cubanos en Rusia. Muchos llegan empujados por la crisis económica en la Isla, buscando una oportunidad que casi nunca llega. En su lugar, terminan atrapados en condiciones laborales precarias, sin derechos claros y ahora, incluso, involucrados indirectamente en un conflicto armado.

A este escenario se suma el drama de los cubanos reclutados como mercenarios. Muchos viajaron a Rusia creyendo que trabajarían en construcción u otros oficios civiles, pero acabaron en el frente de guerra sin preparación militar ni conocimiento real del uso de armas.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) dio a conocer recientemente, en español, los nombres de 54 cubanos fallecidos mientras combatían junto a las fuerzas rusas en Ucrania. El listado había sido publicado inicialmente en ucraniano por el proyecto Quiero Vivir, vinculado a la inteligencia militar ucraniana.

Hasta octubre de 2025, este proyecto había documentado la muerte de al menos 96 cubanos reclutados por Rusia. Muchos de ellos nunca supieron que terminarían en una guerra a miles de kilómetros de su hogar.

La FHRC subraya la importancia de hacer públicos estos datos, ya que numerosas familias en Cuba no han recibido información oficial sobre el destino de sus seres queridos. Según Quiero Vivir, es muy poco probable que los restos de estos cubanos sean repatriados, ya que tanto Moscú como La Habana evitan reconocer su participación en el conflicto.

En una ironía brutal, quienes hoy se encargan de preservar los nombres y las historias de estos cubanos no son sus gobiernos, sino aquellos que una vez fueron sus enemigos en el campo de batalla: los ucranianos.

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