Cuba sigue funcionando a crédito, y la factura ya es escandalosa. La isla acumula una deuda superior a los 1,500 millones de dólares con México por los envíos de petróleo crudo y diésel realizados entre mayo y noviembre del año pasado, según cálculos del analista energético Ramses Pech.
De acuerdo con el especialista, el adeudo ronda los 27,500 millones de pesos mexicanos, unos 1,540 millones de dólares, una cifra que no pasa desapercibida: equivale prácticamente a todo el presupuesto que Petróleos Mexicanos (Pemex) destinará este año a la refinación, según reveló el diario Reforma.
Durante ese periodo, México exportó a Cuba más de 12 millones de barriles de crudo Istmo y más de 5 millones de barriles de diésel, combustible vital para un país sumido en apagones interminables. El valor total de esos envíos asciende a 27,569 millones de pesos, unos 1,545 millones de dólares, de acuerdo con datos analizados a partir de la plataforma ImportKey.
El desglose del estudio muestra que la deuda por crudo supera los 14,300 millones de pesos, mientras que el diésel representa otros 13,200 millones, cifras calculadas sin descuentos y con un tipo de cambio de 17.8 pesos por dólar. En resumen, combustible entregado, factura pendiente y silencio oficial desde La Habana.
Pero el hueco no termina ahí. Ramses Pech advirtió además que México dejó de recaudar alrededor de 9,262 millones de pesos en impuestos, unos 520 millones de dólares, debido a que a estos envíos no se les aplicaron gravámenes como el IEPS ni el IVA. Dinero que no entró al erario mexicano mientras el régimen cubano seguía recibiendo energía casi gratis.
El analista explicó que estos suministros suelen manejarse como donaciones encubiertas o ayudas subsidiadas, sin contratos claros ni pagos inmediatos, un esquema que le permite al gobierno cubano estirar la mano sin rendir cuentas y sostener su sistema energético a base de favores políticos.
La revelación de esta deuda sale a la luz en uno de los momentos más delicados para el régimen, atrapado en una crisis energética brutal, con apagones diarios, plantas fuera de servicio y una economía al borde del colapso.
Aun así, desde Ciudad de México el discurso sigue siendo complaciente. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró esta semana que su país “siempre va a estar ahí” para apoyar a Cuba con petróleo y ayuda humanitaria, alegando una supuesta solidaridad con el pueblo cubano, pese a que ese apoyo termina apuntalando directamente a la cúpula gobernante.
“Si México puede ayudar a generar mejores condiciones para Cuba, siempre vamos a estar ahí”, dijo Sheinbaum en su conferencia diaria, ignorando que el régimen no paga, no informa y no rinde cuentas, mientras el pueblo cubano sigue a oscuras.
Sus declaraciones coinciden con la advertencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien fue tajante: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, un mensaje que empieza a tener efectos reales.
De hecho, México ya dio una señal que hasta hace poco solo se comentaba en voz baja. Pemex canceló un cargamento de crudo con destino a Cuba, una decisión que apunta a que la presión de Estados Unidos comienza a traducirse en hechos concretos.







