Congresista María Elvira Salazar lanza un ultimátum al régimen: “Cuba no necesita voceros de la dictadura, necesita libertad”

Redacción

La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar volvió a poner sobre la mesa lo que muchos en el exilio piensan, pero pocos se atreven a decir con tanta claridad: el régimen cubano no tiene autoridad moral ni política para hablar en nombre del pueblo.

En un mensaje contundente publicado en X, Salazar afirmó que “todo lo que digan Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro, Bruno Rodríguez o cualquier cómplice del régimen cubano no merece ni atención ni legitimidad”. Para ella, estos hombres le han robado al pueblo su libertad, su prosperidad y su futuro durante décadas.

La legisladora fue más allá: Cuba no necesita voceros de la dictadura, necesita libertad. Sus declaraciones coinciden con la escalada de la política de máxima presión en Washington y en el sur de Florida, donde los congresistas cubanoamericanos buscan asfixiar al régimen de La Habana.

Salazar respaldó la nueva orden ejecutiva firmada por Trump, que declara una emergencia nacional y abre la puerta a imponer aranceles a los países que continúen enviando petróleo a Cuba. Para la congresista, esa decisión marca un punto de inflexión en la estrategia de Estados Unidos, aprovechando el debilitamiento del régimen tras la pérdida del respaldo venezolano y la presión internacional.

Pero su mensaje no se queda en la política estadounidense. Salazar colocó el foco en la responsabilidad del exilio. Llamó a los cubanos fuera de la Isla a dejar de sostener económicamente a un sistema que, según ella, solo sobrevive gracias a las remesas, los viajes y los flujos financieros desde el exterior. “Cada dólar que entra a Cuba prolonga la vida de la dictadura y el sufrimiento del pueblo cubano”, escribió.

La congresista insistió en que este es un momento histórico decisivo: la crisis interna del régimen, sumada a la presión internacional, abre una oportunidad que no puede desperdiciarse. “Este es el año de la libertad de Cuba. Es ahora o nunca”, sentenció.

Salazar fue clara y directa: cortar toda ayuda económica al gobierno cubano es parte de la estrategia. “No más turismo, no más remesas, no más mecanismos que sigan financiando y sosteniendo a la dictadura”, dijo, consciente del impacto emocional que esto puede tener sobre las familias. “Nadie es indiferente al hambre de una madre o a la urgencia de un hijo”, reconoció. Pero advirtió que el dilema es elegir entre aliviar un poco el sufrimiento o liberar a Cuba de manera definitiva.

El llamado de Salazar se produce en un momento de movilización política del exilio. El jueves, los congresistas Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart anunciaron que solicitarán formalmente al gobierno de Trump la suspensión de vuelos a Cuba y la eliminación del envío de remesas, medidas destinadas a asfixiar económicamente al régimen.

El mensaje de la congresista fue recibido con aplausos por sectores del exilio que apuestan por el colapso del sistema, pero también generó dudas entre quienes temen que estas acciones afecten más a las familias que al poder en La Habana. Así, vuelve al centro del debate cubanoamericano el eterno dilema entre ayuda humanitaria y presión política, ahora en un momento que muchos consideran decisivo para el futuro de la Isla.

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