Régimen envía tanquero a comprar gas licuado a Jamaica, pero regresa con sus bodegas vacías porque no quisieron venderle ni una balita

Redacción

Tras semanas de inactividad, el tanquero Emilia, encargado del transporte de gas licuado de petróleo (GLP) bajo bandera cubana, volvió a moverse. Pero lejos de ser una buena noticia, su arribo al puerto de Cienfuegos confirmó lo peor: el buque llegó vacío.

El experto Jorge Piñón, de la Universidad de Texas en Austin, explicó a 14ymedio que el Emilia había partido de Santiago de Cuba con la intención de cargar GLP en Jamaica, uno de sus proveedores habituales, con destino al puerto de Kingston. Sin embargo, el plan se vino abajo por una combinación de política y tiempos. El barco llegó a aguas jamaicanas apenas horas antes de que entrara en vigor la nueva orden ejecutiva de Donald Trump, sancionando a cualquier país que enviara combustible a Cuba.

Los datos de seguimiento marítimo no dejan dudas. Según VesselFinder, el Emilia nunca atracó en Kingston. Entró con un calado de 8,4 metros y salió exactamente igual, señal clara de que no cargó combustible. Tras pasar más de 24 horas frente a la isla caribeña, regresó a Cienfuegos con las bodegas vacías, confirmando que el sistema energético cubano funciona al día y sin red de seguridad.

La terminal de Cienfuegos concentra el almacenamiento y redistribución de GLP para el occidente del país, abasteciendo provincias que llevan meses sin suministro regular. La falta de gas obliga a las familias a cocinar con leña, carbón o electricidad intermitente, agravando el deterioro social y sanitario de la isla.

En 2025, las autoridades admitieron suspensiones casi totales de la venta de gas por agotamiento de inventarios. Cada descarga permitía apenas unos días de venta, antes de que las “balitas” desaparecieran nuevamente. Para miles de hogares, conseguir un cilindro de 10 kilogramos se ha vuelto una carrera de obstáculos, sin garantías de éxito.

El fenómeno se refleja también en el mercado negro: en enero de 2026, una balita se revende entre 10.000 y 30.000 pesos, varias veces el salario mensual de un trabajador estatal. El precio oficial solo sirve para quien logra llegar a la ventanilla y competir en una cola interminable.

El Emilia ha pasado largos periodos fondeado o inactivo, lo que algunos expertos atribuyen menos a problemas técnicos y más a restricciones financieras. Cuba compra GLP en operaciones puntuales, sin contratos estables, dependiendo de intermediarios que asumen riesgos considerables. La falta de divisas, los impagos y ahora el endurecimiento de sanciones hacen cada operación cada vez más difícil.

El vacío del Emilia no es un hecho aislado. Desde 2025, las importaciones de combustibles hacia Cuba se han reducido, afectando tanto la generación eléctrica como el consumo doméstico. Con menos fuel para las plantas, los apagones se intensifican, y el gas se convierte en un sustituto crítico. La escasez de uno presiona la demanda del otro, cerrando un círculo vicioso que deja a millones de cubanos cocinando con la incertidumbre encima.

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