Trump advierte al régimen que si quiere evitar una crisis humanitaria debe abandonar el sistema comunista y empezar una apertura política real

Redacción

Desde el Air Force One, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó claro que está dispuesto a negociar con el régimen cubano, pero con condiciones duras y bien definidas. Según Trump, el único camino para que Washington considere un acuerdo es que Cuba abandone el sistema comunista y empiece una apertura política real. “No hace falta llegar a una crisis humanitaria”, dijo con tono de comandante en jefe, y agregó que si La Habana se presenta a conversar, “se podría hacer un trato” que, en su visión, devolvería la libertad al pueblo cubano.

Trump no se quedó en palabras bonitas. Durante sus declaraciones confirmó que él mismo pidió a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que paralizara los envíos de petróleo a Cuba, y aseguró que la mandataria cumplió con su solicitud, aunque ella ha matizado después que el tema del crudo no fue discutido directamente con él.

La declaración llega justo después de que Trump firmara una Orden Ejecutiva declarando una emergencia nacional por lo que llamó la “amenaza” que representa el régimen de La Habana, señalándolo por sus supuestos lazos con potencias como Rusia, China e incluso con grupos que Washington considera hostiles. Esa orden no es decorativa: impone sanciones y aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, lo que pone presión adicional sobre la ya frágil situación energética de la isla.

Trump fue claro en que cualquier acercamiento con Cuba será “desde una posición de fuerza”, y puso sobre la mesa exigencias que cualquier cubano con dos dedos de frente aprobaría: respeto a los derechos humanos, liberación de presos políticos y el fin del control militar sobre la economía. “Seremos amables, pero la situación allí es realmente mala”, dijo, describiendo un panorama que cualquier cubano en la isla o en la diáspora reconoce por el sufrimiento diario.

Por su parte, desde La Habana, Miguel Díaz‑Canel ha tratado de vender la narrativa de que Washington está imponiendo un “cerco energético” para asfixiar a la nación, acusando a Estados Unidos de privar al pueblo del combustible que sostiene la vida cotidiana. El discurso oficial insiste en que el régimen “no se rendirá”, aunque ya se siente en las calles el impacto de la escasez de petróleo y la reducción de suministros.

Mientras tanto, la polémica con México sigue su propio vaivén. Sheinbaum ha anunciado envíos de ayuda humanitaria como alimentos y bienes esenciales para mitigar la crisis, pero ha subrayado que quiere manejar la cuestión del petróleo por la vía diplomática y con un enfoque en evitar daños a la población civil.

Habilitar notificaciones OK Más adelante