Rusia anuncia «apoyo político y material» para el régimen cubano, en medio de su tenso enfrentamiento con la Administración Trump

Redacción

La Cancillería rusa anunció este lunes que Moscú continuará brindando a Cuba “el apoyo político y material necesario”, en un momento en que el régimen de La Habana enfrenta uno de sus mayores niveles de presión internacional y un colapso energético que ya es imposible de maquillar.

El mensaje fue difundido a través de Telegram tras una conversación telefónica entre el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y el canciller cubano Bruno Rodríguez. Durante el intercambio, Lavrov calificó de “inaceptable” la política de Estados Unidos hacia la Isla y denunció décadas de presión económica y militar por parte de Washington.

Según el comunicado oficial citado por medios internacionales, el jefe de la diplomacia rusa advirtió que la reciente decisión de Estados Unidos de cortar el suministro energético hacia Cuba podría “empeorar gravemente la situación económica y humanitaria del país”. Una preocupación selectiva, teniendo en cuenta que el respaldo de Moscú ha servido durante años para sostener a un régimen incapaz de garantizar electricidad, alimentos o transporte a su población.

El pronunciamiento ruso llega apenas días después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva que contempla sanciones y aranceles contra países que suministren petróleo a Cuba, bajo el argumento de que el régimen representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense.

La medida busca cerrar el cerco energético sobre La Habana, ya golpeada por la pérdida del apoyo venezolano, la escasez crónica de combustible y apagones que superan las 18 horas diarias en varias provincias. Un escenario que expone la fragilidad total del modelo económico cubano.

Lejos de tomar distancia, Moscú decidió redoblar su respaldo. El Ministerio de Exteriores ruso reafirmó su “firme disposición” de seguir apoyando al régimen con recursos materiales y respaldo político, reforzando una alianza que se ha intensificado a medida que Cuba queda más aislada en el plano internacional.

Rusia vuelve a presentar a la Isla como un “socio estratégico confiable” y un aliado clave en América Latina, mientras promete ampliar la cooperación bilateral en sectores económicos y técnicos. En la práctica, se trata del mismo libreto de siempre: apoyo político a cambio de influencia geopolítica, sin que eso se traduzca en mejoras reales para los cubanos de a pie.

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