Una escena tensa y cargada de simbolismo se vivió este sábado en Sevilla, España, cuando exiliados cubanos decidieron decir en voz alta lo que muchos piensan en silencio. La protagonista del momento fue Aleida Guevara, hija de Ernesto “Che” Guevara, quien fue confrontada públicamente por activistas cubanos durante un evento organizado por colectivos españoles afines al régimen de La Habana.
El encuentro, que transcurría con normalidad entre asociaciones comunistas y simpatizantes del Gobierno cubano, terminó convirtiéndose en un momento incómodo cuando los exiliados esperaron a la salida para alzar la voz. No fue un acto improvisado ni violento, sino una confrontación directa, cargada de palabras duras y memoria histórica.
Los activistas Avana de la Torre y Brian Infante, conocido en redes sociales como Un asere pensante, se presentaron en el lugar con un objetivo claro: denunciar el relato idealizado que suele acompañar la figura del Che Guevara fuera de Cuba y exigir que se hable también de las víctimas, los fusilamientos y la represión.
Según explicó de la Torre, la reunión llevaba tiempo planificada y estaba compuesta casi en su totalidad por organizaciones españolas alineadas ideológicamente con el castrismo. De hecho, aseguró que los únicos cubanos presentes eran Aleida Guevara y otra mujer cuya identidad no trascendió. Un detalle que, para los activistas, dice mucho sobre quiénes cuentan la historia y quiénes son excluidos.
A la salida del evento, comenzaron las preguntas incómodas. Los activistas interpelaron directamente a Guevara preguntándole si había mencionado ante el público que su padre estuvo vinculado a ejecuciones tras el triunfo de la Revolución. En concreto, señalaron su rol en la prisión de La Cabaña, donde el Che supervisó fusilamientos en los primeros años del nuevo régimen.
Las consignas no tardaron en subir de tono. “Aleida Guevara, tu padre era un asesino” y “el asesino de La Cabaña” se escucharon claramente, junto a cuestionamientos sobre el racismo del Che y su vinculación con las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de trabajo forzado donde fueron internados homosexuales y otros considerados “indeseables” por el régimen.
La protesta no se limitó a la figura del Che. También se corearon consignas políticas como “Viva Cuba Libre”, “Abajo la dictadura”, “Abajo el comunismo” y “Llevamos 67 años de dictadura”, recordando que el Partido Comunista gobierna Cuba desde 1959 sin elecciones libres.
En medio del intercambio, los activistas denunciaron la grave situación que vive hoy el pueblo cubano. “Nos estamos muriendo de hambre”, gritaron con ironía, desmontando el discurso oficial que insiste en minimizar la crisis económica, los apagones y la escasez que sufre la población en la Isla.
El objetivo de la acción fue claro: confrontar la narrativa romántica del Che Guevara que se repite en universidades, charlas y eventos internacionales, sin mencionar las violaciones de derechos humanos asociadas a su figura y al sistema que ayudó a construir.
En España, este tipo de encuentros de “solidaridad con Cuba” son frecuentes y suelen rendir homenaje a figuras de la Revolución. Pero también generan cada vez más rechazo entre cubanos emigrados, que sienten que se habla de un país que ya no existe o que nunca existió para la mayoría.
Para los activistas, estos eventos ignoran por completo la Cuba actual: un país marcado por la miseria, la migración masiva y la represión, especialmente visible tras las protestas del 11 de julio de 2021.
Lo ocurrido en Sevilla no fue un hecho aislado. Se suma a una serie de acciones impulsadas por cubanos en el exilio que buscan llevar a escenarios internacionales una versión menos cómoda, pero más real, de la historia y del presente de Cuba. Una versión que muchos prefieren no escuchar.







