Si algo sabe hacer Flor de Cuba es soltar frases que prenden fuego en redes… y esta vez no fue la excepción. La influencer cubana volvió a colocarse en el centro de la conversación digital tras publicar un video donde habló, sin rodeos, sobre esas personas que logran prosperar dentro de la isla. El clip duró poco online porque fue eliminado al poco tiempo, pero ya era tarde: la cuenta Papelencara lo rescató y lo volvió viral, desatando un debate de los que dividen opiniones en segundos.
La frase que marcó el video —y que muchos ya califican como una de las más duras que ha dicho— fue directa y sin anestesia: “Vivir mejor en una cárcel no es amar la cárcel”. Con esa idea como punto de partida, Flor defendió a los cubanos que han logrado mejorar su calidad de vida dentro del país. Según explicó, el bienestar de algunos no es fruto del sistema, sino todo lo contrario: “Muchos que viven bien en Cuba no es gracias al sistema, sino a pesar del sistema”. Una línea que para algunos fue verdad pura… y para otros, polémica innecesaria.
Pero la influencer no se quedó en la frase viral. Profundizó en lo que, según ella, marca la diferencia entre quienes logran avanzar y quienes no. Habló de mentalidad, de enfoque y de visión estratégica. “Los que triunfan en Cuba tienen mentalidad capitalista”, soltó, dejando claro que no se refería solo al dinero, sino a la forma de pensar. También lanzó otra reflexión que dio mucho de qué hablar: no confundir humildad con pobreza. Para Flor, quienes prosperan no se ven como víctimas del sistema, sino como jugadores que aprenden a moverse dentro de un tablero complicado.
En esa misma línea, insistió en la responsabilidad individual como herramienta de supervivencia. Su discurso se alejó de esperar soluciones externas o cambios estructurales inmediatos. “La justicia no me va a salvar, lo que no está en mis manos no me va a salvar; mis acciones y estrategias sí”, afirmó con contundencia. Y remató con una frase que muchos compartieron: “Esperar justicia en un sistema injusto es suicidio psicológico”. Para ella, crear, emprender, resistir y prosperar dentro de Cuba también puede verse como una forma de rebeldía silenciosa.
Como era de esperarse, las reacciones explotaron casi de inmediato. Hubo aplausos virtuales de quienes consideran que dijo una verdad incómoda pero real. Comentarios como “Muy cierto” o “Tremenda reflexión” se repitieron bastante. Pero del otro lado también llegaron críticas fuertes. Algunos la acusaron de romantizar el éxito dentro de una realidad marcada por desigualdades profundas, mientras otros le recordaron que hablar desde fuera —o con cierta estabilidad— cambia la perspectiva.
Más allá de estar de acuerdo o no, lo cierto es que Flor de Cuba volvió a poner sobre la mesa un tema espinoso: cómo sobrevivir —y más aún, prosperar— dentro de un sistema que muchos sienten diseñado para limitarte. Su mensaje no fue de conformismo, según dejó claro, sino de estrategia, adaptación y resistencia.
Y como suele pasar cuando alguien dice en voz alta lo que muchos piensan en silencio… la polémica está servida.







