Régimen anuncia la llegada de 25 ambulancias completamente eléctricas cuando el país se pasa la mayor parte del día en apagón

Redacción

Cuba anunció la incorporación de 25 ambulancias completamente eléctricas al sistema nacional de salud, presentándolas como un hito tecnológico y “las primeras de su tipo” en el país. El anuncio, difundido por el Ministerio de Salud Pública y amplificado por el oficialista Canal Caribe, llega en medio de una crisis sanitaria marcada por la escasez de combustible, el colapso del transporte médico y hospitales que apenas pueden sostener los servicios básicos.

Los vehículos, de fabricación china, fueron entregados en talleres especializados de La Habana y, según el reporte oficial, estarán destinados principalmente a traslados interhospitalarios e intrahospitalarios dentro de la capital. Es decir, un refuerzo muy localizado, mientras en el resto del país los pacientes siguen esperando horas —o días— por una ambulancia que nunca llega.

Funcionarios del MINSAP aseguran que estas ambulancias cuentan con una autonomía aproximada de 380 kilómetros y que ayudarán a aliviar las tensiones del sistema de emergencias, duramente golpeado por la falta de combustible y el envejecimiento extremo del parque automotor. Sin embargo, el anuncio no logra ocultar una realidad conocida por millones de cubanos: la atención médica se ha vuelto una carrera contra el tiempo y la improvisación.

Abel González, director de servicios de Transporte del MINSAP, afirmó que las nuevas ambulancias tienen las mismas condiciones de “confort” que otras unidades y que su compra responde a la orden gubernamental de avanzar hacia un “cambio de la matriz energética”. Un discurso que suena bien en la propaganda, pero que choca de frente con un país donde los apagones son diarios y donde cargar un vehículo eléctrico es, para muchos, casi una fantasía.

Durante años, el traslado de pacientes ha sido uno de los puntos más criticados del sistema de salud cubano. Demoras interminables, vehículos rotos, ambulancias sin combustible o simplemente inexistentes han marcado la experiencia de miles de familias. En ese contexto, la llegada de 25 unidades nuevas resulta más un gesto simbólico que una solución estructural.

El funcionario también aseguró que el mantenimiento técnico y el reemplazo de las baterías “están garantizados”, y adelantó que el plan oficial contempla importar nuevos lotes de ambulancias eléctricas en 2026, en coordinación con el Ministerio del Transporte. Promesas que muchos reciben con escepticismo, recordando otros anuncios grandilocuentes que nunca pasaron del titular.

Estos vehículos eléctricos se suman a otros que recientemente han llegado al país para “reforzar” la atención a pacientes, aunque en la práctica la crisis sanitaria sigue intacta. Falta combustible, faltan medicamentos, faltan insumos básicos y sobra propaganda.

Mientras el régimen intenta vender una imagen de modernización y compromiso ambiental, la pregunta sigue siendo la misma en los barrios y hospitales: ¿de qué sirve una ambulancia eléctrica nueva si el sistema de salud está apagado por dentro?

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