Si alguien quiere una postal bastante cruda de la Cuba actual, no tiene que ir muy lejos: basta con asomarse a la Vía Blanca, en la salida de La Habana rumbo a Matanzas. Allí se ha vuelto viral una escena que mezcla frustración, impotencia y resignación: una cola kilométrica de autos esperando gasolina… pero no cualquiera, sino la que se paga en dólares. Sí, en dólares, en un país donde la mayoría cobra en pesos.
El video que encendió las redes lo publicó en TikTok el usuario @ricardomiranda7906, y no tardó en regarse como pólvora. En las imágenes se ve una fila interminable de vehículos ocupando la carretera durante varios kilómetros. Algunos choferes están recostados a sus carros, otros conversan para matar el tiempo, y muchos simplemente miran al vacío, como quien ya perdió la capacidad de sorprenderse. El mensaje que acompaña la grabación es directo, sin filtro: “Ya la dictadura está tocando fondo, mira las colas para echar en dólares”.
Lo más fuerte es que esta escena ya no es excepcional… es rutina. Cada vez son más frecuentes las colas gigantes para conseguir combustible en la isla, sobre todo en los servicentros que venden en divisas. ¿La razón? Son los únicos que, con cierta regularidad, tienen suministro. Mientras tanto, los que operan en moneda nacional pasan días —o semanas— secos.
Y ahí es donde está la herida abierta: la mayoría de los cubanos no tiene acceso a dólares. Muchos dependen de remesas, otros del mercado informal, y otros simplemente no tienen cómo conseguir divisas. El resultado es una desigualdad cada vez más visible: el que tiene dólares se mueve, el que no, se queda parado… literalmente.
En las últimas semanas, las denuncias de colas kilométricas se han multiplicado en varias provincias. No es un problema aislado de La Habana. La crisis energética sigue apretando, afectando transporte, producción y la vida diaria. Conseguir gasolina se ha convertido en una misión de resistencia: madrugar, hacer lista, dormir en el carro, y aun así no tener garantía de llenar el tanque.
Mientras tanto, la estrategia oficial sigue apostando fuerte por las ventas en MLC o divisas extranjeras. Una decisión que, lejos de aliviar la crisis, ha profundizado el malestar. Porque deja a una enorme parte de la población sin opciones reales, atrapada en un sistema donde su moneda prácticamente no tiene poder.
La escena de la Vía Blanca no es solo una cola más. Es el reflejo de un sistema de distribución de combustible que hace agua por todos lados. Es también la imagen de un descontento popular que crece en silencio, entre apagones, escasez y promesas incumplidas.
Hoy, en Cuba, echar gasolina no depende solo de la disponibilidad… depende de la moneda que tengas en el bolsillo. Y esa realidad, para muchos, pesa más que el propio tanque vacío.







