Cifras que estremecen: ya son seis feminicidios en Cuba en 2026

Redacción

La violencia de género vuelve a sacudir a Cuba con dos casos que han generado dolor, indignación y preocupación dentro y fuera de la isla. El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) confirmó recientemente dos nuevos feminicidios: dos mujeres asesinadas por sus propias parejas en hechos ocurridos en las provincias orientales de Granma y Guantánamo.

La denuncia fue publicada a través de Facebook, donde la organización detalló las circunstancias de ambos crímenes. El primero corresponde a Yaniuska Barrero Machado, de 38 años, quien fue atacada el pasado 19 de enero en el barrio Alto del Moro, en el poblado de Las Mercedes, municipio Bartolomé Masó, en Granma.

Según la información compartida, Yaniuska no era una figura anónima dentro de su comunidad. Se desempeñaba como directora del museo local y, al momento de la agresión, se dirigía precisamente hacia su trabajo. Su asesinato no solo truncó su vida profesional y personal, sino que dejó además una víctima colateral: una hija menor de edad que ahora crece marcada por la ausencia.

OGAT, de hecho, hizo un llamado público para obtener apoyo ciudadano que permita verificar con exactitud la cantidad de descendientes de la víctima y sus edades, con el objetivo de completar el registro y visibilizar el impacto familiar de este tipo de crímenes.

El segundo caso confirmado es el de Yaneisi Quiala Miranda, también de 38 años, residente en la localidad de Santa Catalina, municipio Manuel Tames, en Guantánamo. Yaneisi era emprendedora y, según el reporte del observatorio, fue asesinada por su pareja alrededor del 28 de enero.

La tragedia tuvo un desenlace aún más estremecedor: tras cometer el crimen, el agresor se quitó la vida. La organización feminista envió sus condolencias a ambas familias, con especial énfasis en los hijos que sobreviven a Yaneisi, quienes quedan ahora enfrentando una pérdida doblemente traumática.

Las cifras que acompañan estos casos resultan igual de alarmantes. De acuerdo con datos compartidos por OGAT y la organización YoSíTeCreo en Cuba (YSTCC), hasta el 3 de febrero de 2026 se han registrado al menos seis feminicidios en el país, además de dos intentos de feminicidio y un asesinato de un hombre por motivos de género.

Pero la lista podría crecer. Ambas organizaciones informaron que continúan investigando 12 posibles feminicidios reportados en 2025, junto a cuatro intentos y otro crimen de género, además de tres posibles intentos adicionales alertados en lo que va de 2026.

Estos hechos no aparecen de manera aislada, sino que forman parte de un patrón de violencia que preocupa cada vez más. Durante 2025, los observatorios feministas documentaron al menos 48 feminicidios en Cuba, en un contexto marcado por la ausencia de estadísticas oficiales públicas y la falta de una ley integral contra la violencia de género.

Aunque el Código Penal cubano contempla figuras relacionadas con la violencia machista, no existe una tipificación autónoma del feminicidio. Tampoco hay refugios estatales para mujeres en riesgo ni protocolos eficaces de atención inmediata, lo que deja a muchas víctimas en situación de vulnerabilidad incluso cuando el peligro es evidente.

Los casos de Yaniuska —directora de un museo estatal— y Yaneisi —emprendedora— evidencian que este tipo de violencia no distingue profesión, nivel educativo ni entorno social. Ambas fueron asesinadas por sus parejas, reforzando el patrón de agresiones dentro del ámbito íntimo.

Ante ese vacío institucional, organizaciones de la sociedad civil como OGAT y YSTCC han asumido tareas clave: documentar crímenes, investigar casos, acompañar a familias y visibilizar la violencia de género.

Ambos colectivos insisten en que denunciar salva vidas y exhortan a la ciudadanía a reportar situaciones de riesgo. Alertan que la impunidad, la invisibilización y la falta de legislación específica crean un escenario donde los agresores pueden actuar sin consecuencias proporcionales.

El inicio de 2026, lejos de mostrar mejoras, confirma que Cuba enfrenta una crisis estructural en materia de violencia de género. Sin leyes integrales, sin refugios y sin protocolos eficaces de prevención, tragedias como las de Yaniuska y Yaneisi corren el riesgo de repetirse.

Y mientras no haya cambios de fondo, la lista de víctimas seguirá creciendo… en silencio, pero sin detenerse.

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