Cuando el frío aprieta en Cuba —algo que no pasa todos los días— hay quienes lo sufren el doble. Sobre todo los abuelos que viven solos, con pocos recursos y sin alguien que les toque la puerta para preguntar si ya comieron. Pero esta vez, en Cienfuegos, un grupo de jóvenes decidió que no podían quedarse de brazos cruzados… y montaron una iniciativa tan sencilla como poderosa: cocinar una caldosa solidaria para los ancianos más vulnerables del barrio.
La escena, que rápidamente comenzó a circular en redes sociales, mostró a varios muchachos organizándose, cocinando y repartiendo comida caliente justo en los días en que las temperaturas bajaron más de lo habitual en el centro del país. No fue una campaña estatal ni una actividad institucional. Fue pura voluntad ciudadana.
La iniciativa fue dada a conocer por Dayispi Rodríguez Jiménez, quien utilizó el grupo de Facebook “Revolico Compra y Venta Cienfuegos” para convocar a los vecinos. Su mensaje no era complicado, pero sí urgente: había que avisarles a los abuelos que no tuvieran familia o que estuvieran pasando necesidad para que pudieran beneficiarse de la comida.
“Se está preparando caldosa para los abuelos vulnerables hoy a la 1 de la tarde en la calle 71 entre 46 y 48, al lado de la escuela primaria Roberto Fleites. Todos los que conozcan abuelos que no tengan recursos o familia, por favor háganles llegar este comunicado”, escribió en una de sus publicaciones, que fue compartida decenas de veces.
La idea nació precisamente por el descenso de las temperaturas. Aunque Cuba no vive inviernos extremos, cuando el termómetro baja más de lo normal, el impacto se siente fuerte en quienes viven en condiciones precarias. Casas con filtraciones, falta de abrigo y poca alimentación hacen que el frío pese mucho más.
Por eso, más allá de llenar estómagos, el objetivo era reconfortar. La propia organizadora explicó que la intención era “mantener el cuerpecito calentito” de los abuelos, una frase que resume perfectamente el espíritu humano detrás de la acción.
Además de cocinar, también invitaron a todo el que pudiera a colaborar: donando ingredientes, ayudando a servir o simplemente avisando a algún adulto mayor necesitado. Fue un esfuerzo colectivo que convirtió una olla de caldosa en un símbolo de apoyo comunitario.
El gesto cobra aún más valor cuando se mira el contexto. En Cuba, la situación de muchos adultos mayores es cada vez más preocupante. Pensiones insuficientes, escasez de alimentos, soledad y abandono familiar forman parte de la realidad diaria de miles de ancianos en la isla.
Cuando a eso se suman las bajas temperaturas, la vulnerabilidad aumenta. No es solo el frío físico, sino también el emocional: días sin visitas, sin compañía y, en algunos casos, sin una comida caliente asegurada.
Por eso, acciones como la de estos jóvenes cienfuegueros tienen un impacto que va más allá de lo material. Son iniciativas que nacen de la empatía, de mirar alrededor y decidir hacer algo, aunque sea pequeño.
En medio de tantas noticias duras, esta historia deja una imagen distinta: la de una comunidad que se organiza para cuidar a los suyos. Porque a veces, una simple caldosa puede significar mucho más que comida… puede ser calor humano en su forma más pura.







