Humberto López apoya discurso del régimen calificando de «exterminio» el bloqueo petrolero de la Administración Trump a Cuba

Redacción

El vocero más estridente del oficialismo, Humberto López, decidió subir varios tonos al dramatismo y calificó como una “masacre” y un “exterminio” la nueva orden ejecutiva firmada por Donald Trump que sanciona a los países que sigan suministrando petróleo al régimen cubano. Lo hizo, cómo no, desde la comodidad de Canal Caribe, con electricidad asegurada y sin un solo apagón en cámara.

Durante su programa del 3 de febrero de 2026, López describió la medida de Washington como una “agresión brutal” y una supuesta violación del derecho internacional. Según él, Estados Unidos estaría obligando a terceros países a relacionarse con Cuba bajo sus propias reglas. Acto seguido, lanzó la palabra clave del libreto oficialista: “exterminio”. La repitió. Varias veces. Para que no quedaran dudas del show.

El guion fue el de siempre, pero con más dramatismo. López aseguró que la orden ejecutiva impide la compra de medicamentos, piezas médicas y combustible para hospitales, y se preguntó cuántos niños, ancianos o enfermos de cáncer morirían por culpa del “bloqueo”. Nada dijo, claro, de los hospitales sin insumos antes de Trump, ni del desvío de recursos hacia el turismo militarizado.

La orden de Trump y el golpe al petróleo

El decreto firmado el 29 de enero declara una emergencia nacional y abre la puerta a sancionar comercialmente a los países que vendan petróleo a Cuba. La intención es clara: cortar una de las pocas vías que mantiene con respiración asistida a un régimen atrapado entre apagones, improductividad y la pérdida del salvavidas venezolano tras la caída de Nicolás Maduro.

Fuentes de la Casa Blanca citadas por Reuters señalan que la medida forma parte de una estrategia más amplia impulsada por Trump y Marco Rubio para forzar un cambio de régimen antes de que termine 2026. El cálculo es frío y directo: sin crudo extranjero, el sistema cubano no aguanta. Y sin Venezuela, el castillo de naipes empieza a caerse solo.

Negar la represión mirando a otro lado

En el mismo espacio televisivo, Humberto López volvió a repetir otra de sus consignas favoritas: que en Cuba no hay presos políticos ni persecución ideológica. Según él, solo existen personas que cometen delitos contra la seguridad del Estado. Una fórmula vieja, gastada y desmentida por la realidad.

Para reforzar su argumento, recurrió a comparaciones forzadas con la historia de Estados Unidos, mencionando los asesinatos de Martin Luther King, Malcolm X y John F. Kennedy. Un recurso tan manido como inútil, que no explica por qué hoy hay jóvenes presos por gritar “libertad” o artistas vigilados por opinar distinto.

Los hechos desmontan el discurso

Entre agosto de 2025 y enero de 2026, el régimen intensificó la represión de manera sistemática. Activistas sitiados durante el aniversario del Maleconazo, opositores impedidos de viajar, interrogatorios, arrestos domiciliarios y expulsiones forzadas del país se volvieron rutina. Todo bajo el mismo argumento que repite López: “defender la seguridad del Estado”.

Organizaciones como Prisoners Defenders y Cubalex han documentado centenares de presos políticos y represalias por motivos ideológicos. Datos, nombres, fechas. Nada de eso aparece en el libreto del comentarista oficial.

Más propaganda, cero soluciones

La intervención de Humberto López no busca explicar la crisis ni ofrecer salidas reales. Su función es otra: blindar al poder, trasladar culpas y mantener viva la narrativa del enemigo externo mientras el país se apaga. Literalmente.

Mientras Trump aprieta el cerco y el régimen pierde oxígeno, el discurso oficial se refugia en el victimismo, la exageración y la negación. Y López, una vez más, cumple su papel: gritar “exterminio” desde un estudio con aire acondicionado, mientras millones de cubanos sobreviven entre apagones, hambre y promesas vacías.

Habilitar notificaciones OK Más adelante