Devastador incendio en Manzanillo: familia con dos niños lo pierde todo

Redacción

Una tragedia de esas que te aprietan el pecho ha sacudido a la ciudad de Manzanillo, en la provincia Granma. Una familia entera lo perdió absolutamente todo después de que un incendio redujera su vivienda a cenizas. La noticia comenzó a circular en redes sociales a través del perfil La Tijera News, y desde entonces no ha dejado de generar reacciones de tristeza e impotencia.

El siniestro ocurrió en la calle Cocal #307, entre Ravena y Girona, en el reparto Santa Elena, una zona residencial del municipio. Lo que hasta hace nada era un hogar lleno de vida, hoy es solo humo, escombros y recuerdos quemados. Vecinos aseguran que las llamas avanzaron con una rapidez brutal, dejando poco margen para salvar pertenencias.

Dentro de la vivienda residían cinco personas: un matrimonio, una joven y dos niños pequeños, de apenas 8 y 5 años. La escena después del incendio es desoladora. El fuego no perdonó nada: muebles, electrodomésticos, ropa, documentos, útiles… todo quedó destruido. Literalmente salieron con lo puesto.

Afortunadamente, y dentro de tanta desgracia, no hubo que lamentar pérdidas humanas ni heridos. Pero el alivio por las vidas a salvo contrasta con el golpe material, que fue total. La familia quedó en una situación de vulnerabilidad extrema, sin lo más básico para empezar de nuevo.

Hoy no tienen ropa, ni zapatos, ni colchones donde dormir. Tampoco utensilios de cocina, ni artículos de aseo, ni nada que permita sostener la rutina diaria. Y en el contexto actual de Cuba, donde conseguir cualquier cosa ya es una odisea, la situación se vuelve todavía más dura.

Tras conocerse lo ocurrido, vecinos y personas cercanas no se quedaron de brazos cruzados. De inmediato comenzó a moverse un llamado solidario para recolectar ayuda. La petición es clara: cualquier aporte suma, incluso cosas usadas que estén en buen estado.

Entre las necesidades más urgentes se mencionan ropa para adultos y niños, calzado, colchones, sábanas, utensilios del hogar, alimentos y útiles escolares. Todo lo que pueda ayudar a esta familia a reconstruir, poco a poco, su día a día.

El mensaje que acompaña el llamado ha tocado fibras sensibles: “Hoy son ellos, mañana podríamos ser nosotros”. Y es que en un país donde muchas viviendas están en condiciones precarias y los recursos son limitados, cualquier accidente puede convertirse en una tragedia total.

Las redes sociales se han convertido en el principal canal para visibilizar el caso. Decenas de usuarios han compartido la información, amplificando el alcance del pedido de ayuda y tratando de movilizar la solidaridad tanto dentro como fuera de la isla.

Porque más allá del dolor individual, este incendio vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la fragilidad en la que viven muchas familias cubanas. Sin seguros, sin ahorros y con instituciones limitadas para responder, perder una casa puede significar empezar desde cero… o peor.

En escenarios así, la comunidad termina siendo el salvavidas más inmediato. Amigos, vecinos e incluso desconocidos son quienes suelen marcar la diferencia entre el abandono total y la posibilidad de levantarse.

Ahora mismo, esta familia de Manzanillo depende precisamente de eso: de la solidaridad. De manos que donen, de corazones que empaticen y de personas dispuestas a ayudarles a dar los primeros pasos en el difícil camino de reconstruir sus vidas.

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