Cosas de la vida —y del poder—. Miguel Díaz-Canel salió el jueves ante las cámaras para negar algo que ya estaba dicho, publicado y firmado. En una comparecencia especial transmitida por los canales oficiales de la Presidencia y amplificada por toda la maquinaria institucional, el gobernante aseguró que Cuba no ha pasado al Estado de Guerra. Lo negó una vez. Lo negó otra. Y volvió a negarlo, como si repetirlo bastara para borrar lo escrito.
El problema es que días antes, el propio Consejo de Defensa Nacional que él preside aprobó, textualmente, “los planes y medidas del paso al Estado de Guerra”. No fue una interpretación ajena ni un rumor de redes: fue un acuerdo oficial divulgado por la prensa del régimen. Ahora, Díaz-Canel intenta corregir la narrativa a posteriori.
Según su explicación, el comunicado no decía que el país estuviera en guerra, sino que se estaba preparando “por si en algún momento” hubiera que pasar a ese escenario. Una aclaración forzada que sonó menos a pedagogía política y más a operación de contención.
La escena lo delató. Díaz-Canel apareció visiblemente nervioso, con un discurso entrecortado, vacilaciones constantes y un lenguaje corporal inquieto, balanceándose de un lado a otro. No fue la imagen de un líder seguro, sino la de alguien obligado a retroceder después de haber ido demasiado lejos.
Desde ese set milimétricamente controlado, insistió en que Cuba es “un país de paz”, que no representa amenaza para Estados Unidos y que nunca ha declarado la guerra. Para él, hablar de preparación defensiva no equivale a estar en guerra. El problema es que los hechos contradicen el matiz.
En las últimas semanas, se han declarado los sábados como Días Nacionales de la Defensa, se han movilizado estudiantes universitarios, milicias y brigadas, y se han actualizado planes defensivos desde los municipios hasta el máximo órgano del poder. Todo bajo el paraguas de la llamada “Guerra de Todo el Pueblo”, una doctrina heredada de Fidel Castro y reciclada por Raúl Castro, presentada como puramente defensiva.
Pero el contexto pesa. La comparecencia llega después de semanas de retórica abiertamente beligerante. A mediados de enero, los medios oficialistas anunciaron sin rodeos que el Consejo de Defensa Nacional había aprobado el “paso al Estado de Guerra”. Poco después, el Ministerio de las FAR habló de “luchar hasta la muerte por el socialismo”.
Las redes institucionales se llenaron entonces de imágenes de fusiles, trincheras, explosiones controladas, uniformes y música épica, en una escenografía más cercana a la guerra que a la paz que ahora se intenta vender. Por eso, la súbita insistencia en que “nunca se dijo” lo que Granma y Cubadebate publicaron no suena a confusión, sino a reculada calculada.
Díaz-Canel no desmontó la preparación militar ni suavizó el discurso de confrontación. Solo evitó cuidadosamente la palabra que tiene peso legal, político y simbólico: guerra. Una línea que no quiere cruzar formalmente, aunque todo lo demás apunte en esa dirección.
El gobernante justificó el viraje explicando que, tras los acontecimientos del 3 de enero en Venezuela y las tensiones regionales, su gobierno decidió desplegar un plan integral de preparación defensiva. Aseguró que se actualizó el “plan para el pase al Estado de Guerra, si fuera necesario”, y que todo se hizo con transparencia. Según él, el problema no fue el contenido, sino su “manipulación” por lo que llamó el sistema de “intoxicación mediática” de Estados Unidos.
Durante la intervención, el designado por Raúl Castro enumeró visitas a unidades militares y ejercicios donde, afirmó, participa el pueblo, incluidos estudiantes incorporados a zonas de defensa. Todo fue presentado como respaldo popular, sin preguntas incómodas ni espacio para la discrepancia.
Fuera del estudio, la Cuba real cuenta otra historia: apagones eternos, comida escasa, falta de combustible y una población agotada. Dentro del set, el mensaje fue claro y contradictorio a la vez: no hay Estado de Guerra, pero el país debe comportarse como si pudiera entrar en uno en cualquier momento.







