Régimen cubano asegura que su espacio aéreo está «operativo» a pesar de no tener ni gota de combustible para abastecer los aviones

Redacción

Mientras el país se hunde en una de las peores crisis energéticas de su historia reciente, las autoridades de la aviación civil cubana salieron este lunes a repetir el mantra oficial: el espacio aéreo de la isla sigue “operativo”, a pesar de los apagones, la falta de combustible y el colapso visible de servicios básicos.

En un comunicado publicado en redes sociales, la Empresa Cubana de Navegación Aérea S.A. aseguró que mantiene sus operaciones activas las 24 horas del día, los siete días de la semana, y que su prioridad es la seguridad del tráfico aéreo bajo su responsabilidad. El mensaje, cuidadosamente redactado, insiste en conceptos como “fluidez”, “orden” y “confiabilidad”, aunque la realidad en los cielos cubanos cuente otra historia muy distinta.

Según la entidad estatal, sus técnicos y controladores continúan garantizando la precisión de los servicios y el cumplimiento de los protocolos internacionales. La narrativa oficial intenta proyectar normalidad, incluso cuando el país enfrenta una crisis que ya afecta de lleno al transporte aéreo, uno de los sectores más sensibles y estratégicos.

En la misma línea, el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez Ferrer, en Varadero, publicó un mensaje similar, afirmando que mantiene las operaciones previstas para la semana gracias al esfuerzo de su colectivo. Otra declaración optimista que contrasta con el contexto general y con las señales claras de parálisis que se observan desde fuera.

Y es ahí donde la propaganda choca con los hechos. Un aviso aeronáutico internacional confirmó que el Aeropuerto José Martí de La Habana no dispone de combustible Jet A-1, el carburante estándar para la aviación comercial. El NOTAM, registrado oficialmente y visible en los sistemas globales de aviación, deja poco espacio para interpretaciones: no hay combustible disponible durante al menos un mes completo.

El aviso, activo desde el 10 de febrero hasta al menos el 11 de marzo de 2026, reconoce una limitación operativa grave en la principal puerta aérea del país. No se trata de rumores ni de “campañas mediáticas”, sino de información técnica que las aerolíneas utilizan para decidir si vuelan o no.

El contraste es demoledor. Por un lado, el régimen asegura que el espacio aéreo funciona con normalidad; por el otro, los aeropuertos carecen del combustible básico para que los aviones despeguen o aterricen. El resultado fue visible este lunes: un cielo cubano prácticamente vacío, sin tráfico comercial apreciable, una imagen inédita que habla más alto que cualquier comunicado oficial.

La crisis de combustible ya no solo apaga bombillos y paraliza guaguas. Ahora también vacía los cielos, dejando al descubierto un modelo incapaz de sostener incluso los servicios que presume mantener. En Cuba, una vez más, la versión oficial vuela… pero los aviones no.

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