Cuba estaría recibiendo petróleo desde México escondido en contenedores de la supuesta ayuda humanitaria para evitar sanciones de Trump

Redacción

Una denuncia explosiva sacude el tablero energético y político de Cuba. El periodista Javier Díaz reveló que el país estaría recibiendo petróleo de forma encubierta y mediante un método de distribución nunca antes visto, en un intento desesperado del régimen por sortear el colapso energético y las sanciones internacionales.

Según fuentes citadas por Díaz, el crudo habría llegado oculto dentro de contenedores, usando un sistema de almacenamiento atípico diseñado precisamente para pasar desapercibido. El señalamiento apunta directamente a México como el país responsable del envío, lo que abre un escenario de alto voltaje político y económico en la región.

De acuerdo con la denuncia, México sí envió ayuda humanitaria a la isla, algo permitido dentro de los marcos legales. Sin embargo, no podía enviar petróleo. La acusación sostiene que el régimen cubano habría camuflado el crudo dentro de esos contenedores, aprovechando la cobertura humanitaria para burlar controles y sanciones. Una jugada arriesgada que, de confirmarse, tendría consecuencias serias.

Las miradas ahora están puestas en Washington. Si Estados Unidos confirma esta información, México podría enfrentarse a sanciones severas, incluyendo un aumento de aranceles, en un momento en que las relaciones comerciales ya están bajo presión. El margen de error es mínimo y el costo político podría ser alto.

Cuba, que durante años dependió casi por completo del petróleo venezolano, arrastra una escasez crónica de combustible. La situación empeoró drásticamente desde el mes pasado, cuando Donald Trump tomó control directo del suministro petrolero procedente de Venezuela y cortó los envíos hacia la isla. Desde entonces, el régimen apenas recibe una fracción del crudo que necesita para mantener el país funcionando.

En ese contexto, Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza a Estados Unidos a imponer aranceles a los bienes provenientes de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, amparándose en una supuesta emergencia nacional. La medida busca cerrar cualquier vía de oxígeno económico al castrismo.

El texto de la orden va más allá del tema energético. Señala que el régimen cubano se alinea con países hostiles y actores malignos, y recuerda que en la isla opera la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia fuera de su territorio, dedicada a espiar información sensible relacionada con la seguridad nacional estadounidense.

Además, el documento acusa a La Habana de dar refugio a organizaciones terroristas transnacionales como Hezbollah y Hamas, y de respaldar a adversarios en el hemisferio occidental, socavando las sanciones de Estados Unidos y la estabilidad regional. Un retrato demoledor que refuerza la narrativa de máxima presión.

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