La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar lanzó este lunes una advertencia directa y sin rodeos. Pidió no viajar a Cuba y alertó que la situación en la isla es peligrosa, asegurando que el régimen atraviesa un momento límite y se vuelve cada vez más impredecible.
En un mensaje publicado en la red social X, la legisladora republicana describió un país sin electricidad, sin alimentos y sin medicinas, donde la población sobrevive entre apagones constantes, escasez y represión. Un escenario que, lejos de mejorar, se deteriora a velocidad de vértigo mientras el régimen insiste en negar la magnitud del desastre.
Salazar también advirtió sobre un riesgo concreto para quienes aún consideran viajar. Muchas aerolíneas están cancelando vuelos hacia y desde la isla, lo que podría dejar a pasajeros varados durante semanas o incluso más tiempo, atrapados en un país sin combustible, sin transporte estable y con servicios básicos colapsados. Su llamado fue claro: no poner en juego la seguridad personal.
La advertencia surgió como reacción a un reportaje de CBS News, que recoge testimonios de viajeros recién llegados a Miami desde La Habana. Según esos relatos, la situación actual es la peor que han vivido, marcada por un clima de ansiedad, incertidumbre y miedo ante lo que pueda ocurrir en los próximos días.
El reporte subraya que la crisis se profundiza por la escasez de combustible, responsable de apagones generalizados que a su vez agravan la falta de alimentos y medicamentos. El resultado es un país paralizado, donde la vida cotidiana se ha convertido en una cadena de obstáculos y la sensación de colapso es cada vez más evidente.
Las declaraciones de Salazar se suman al coro de congresistas cubanoamericanos que han pedido al presidente Donald Trump aplicar una política de tolerancia cero y máxima presión contra el régimen cubano. Coinciden en que el sistema de poder en la isla nunca había estado tan débil, y que cualquier relajación solo serviría para prolongar la agonía.
Mientras el régimen intenta aparentar control, desde fuera el mensaje es otro. Cuba hoy no es un destino seguro, ni para turistas ni para sus propios ciudadanos. La advertencia no es política ni simbólica: es una señal de alarma frente a un país que se apaga, con un poder que pierde el control y una población atrapada en medio del colapso.







