¡La situación del transporte en La Habana está peor que nunca! Una joven cubana ha mostrado en TikTok lo difícil que se ha vuelto moverse por la capital, y su video se ha vuelto viral por su sinceridad y el crudo reflejo de la realidad que viven muchos habaneros. Con calles casi vacías y opciones de transporte prácticamente inexistentes, el testimonio no deja a nadie indiferente.
“Gente, no hay transporte, no hay, es que no hay, para nada. Máquina ni triciclo, nada, nada. No he visto una”, dice la joven mientras graba las calles desiertas. En la grabación insiste en el “vacío total” y asegura que lleva un buen rato caminando y haciendo señas sin que ningún vehículo se detenga. La sensación de abandono y la falta de opciones es más que evidente.
Y esto no es un caso aislado. Según su relato, el día anterior tuvo que regresar sola desde la Finca de los Monos porque no encontró ningún transporte disponible. La crisis no se limita a momentos puntuales, sino que es una constante que afecta la movilidad diaria de los ciudadanos.
Pero eso no es todo: cuando logras conseguir un almendrón o un taxi improvisado, prepárate para pagar tarifas elevadísimas. La joven revela que del Vedado a Centro Habana le cobraron ¡350 pesos por un solo tramo! Una cifra enorme si se considera que el salario medio en Cuba ronda apenas los 4.200 pesos mensuales.
La escasez de combustible es la raíz del problema. La gasolina está “perdida”, y cuando aparece, se vende a precios altísimos. Esto no solo encarece los traslados, sino que incluso limita los viajes fuera del país. La joven comenta que estaba ahorrando para emigrar, pero “ni para los aviones hay combustible”, y destinos como Nicaragua, Guyana o Haití han cerrado temporalmente.
Y olvídate de comprar una bici o una moto para moverte más fácil: el dinero no alcanza y, encima, existe el miedo de que te la roben. “Lo más que me puedo comprar es una bicicleta, y me la roban”, confiesa con frustración. La situación es un reflejo directo de cómo la crisis del transporte se ha agravado en los últimos años por la escasez de combustible, la falta de repuestos y el deterioro del parque automotor.
Al final, caminar largas distancias se ha convertido en la rutina diaria de muchos habaneros. Pagar tarifas desorbitadas es otra opción, pero no todos tienen el dinero ni la paciencia para soportarlo. La vida cotidiana se vuelve una carrera de obstáculos donde trasladarse, algo tan simple en cualquier parte del mundo, se convierte en un verdadero desafío.







