Régimen anuncia que se reanuda la venta de gas licuado en La Habana, Artemisa y Mayabaque tras más de 6 meses suspendida su distribución

Redacción

Después de semanas con la soga energética apretada, el gas licuado de petróleo volvió a moverse en La Habana, Artemisa y Mayabeque. El reinicio no llegó como fiesta, sino bajo un esquema de distribución regulada, la fórmula favorita cuando la escasez manda.

La reactivación sigue a la entrada de un nuevo cargamento de GLP, en un contexto donde los inventarios estaban prácticamente en terapia intensiva. Todo esto ocurre mientras los apagones siguen marcando el ritmo de la vida diaria, con cortes que en muchas zonas convierten la electricidad en un visitante ocasional.

El plan oficial fija la entrega diaria de 15 000 cilindros, priorizando áreas urbanas densamente pobladas, edificios multifamiliares y circuitos especialmente golpeados por la falta de corriente. Traducido al día a día: intentar apagar incendios donde más arde el malestar.

Las reglas son claras y estrictas. Cada contrato podrá comprar solo un cilindro por jornada. Los intermediarios registrados, los ya conocidos “mensajeros”, también quedan atados al mismo límite por cliente. La intención es frenar el acaparamiento, aunque en la práctica la demanda suele correr más rápido que cualquier regulación.

La crisis del GLP no es un episodio aislado. Forma parte del rompecabezas energético que arrastra el país: generación eléctrica frágil, combustible escaso y una infraestructura que hace rato dejó de ser confiable. El resultado es una cadena de carencias que se retroalimentan.

Mientras el gas entra y sale a cuentagotas, muchos hogares continúan refugiándose en soluciones que parecían del pasado. Cocinar con carbón o leña ya no es excepción pintoresca, sino rutina incómoda para miles de familias.

La distribución regulada aparece así como un parche necesario, pero claramente temporal y frágil. El gran interrogante no es si el gas volvió hoy, sino cuánto durará el respiro. Porque en la Cuba actual, la estabilidad energética se ha convertido en el bien más raro de todos.

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