Crisis de combustible en Cuba pone contra las cuerdas los negocios de entregas a domicilio de las agencias de envío Katapulk y Cubamax

Redacción

La crisis de combustible en Cuba sigue pasando factura, y ya no distingue entre negocios estatales o plataformas privadas. La escasez impacta de lleno en algo tan básico como la distribución de alimentos y productos esenciales, un problema que cada semana se vuelve más visible.

Katapulk, la plataforma vinculada al empresario cubanoamericano Hugo Cancio, lanzó una advertencia a sus clientes. Aunque asegura que mantiene activas las entregas en todo el país, reconoce que opera en un escenario logístico cada vez más complicado, marcado por la falta de combustible y las limitaciones del transporte interno.

El mensaje fue claro, aunque sin dramatismos: hoy el servicio funciona, mañana nadie garantiza nada. La propia empresa admitió que no puede prever cuánto tiempo podrá sostener los plazos actuales, dejando entrever una realidad que ya golpea a casi todo el sector comercial en la Isla.

Como medida preventiva, Katapulk recomendó adelantar compras. Traducido al lenguaje cotidiano del cubano de a pie: “aprovecha ahora, por si acaso”. En un entorno donde la incertidumbre es norma, esa sugerencia suena más a advertencia que a estrategia de marketing.

El panorama no es exclusivo de una sola plataforma. SuperMarket23, uno de los nombres más conocidos en la venta online dentro de Cuba, redujo drásticamente sus operaciones fuera de La Habana. La razón, otra vez, es la misma: no hay combustible para rutas largas.

Empresarios vinculados al sector han reconocido que mover mercancías por el país se ha convertido en una odisea. La capital resiste, en parte, gracias a vehículos eléctricos, mientras el resto del territorio enfrenta recortes, demoras y cancelaciones.

La situación también arrastra a empresas clave para la diáspora. Cubamax anunció restricciones severas, limitando envíos y suspendiendo entregas a domicilio. El argumento oficial apunta directamente a la escasez de gasolina, un obstáculo que ya condiciona hasta los servicios más demandados.

Lo paradójico es que, pese al colapso energético y logístico, varias tiendas virtuales continúan ofertando productos nacionales e importados. Un contraste que no pasa desapercibido en redes sociales, donde muchos se preguntan cómo se explica esa aparente normalidad en medio de tanta escasez.

Al final, la crisis de combustible no es solo un problema de transporte. Se ha convertido en otro factor que erosiona la ya frágil rutina económica del país, afectando desde grandes operadores comerciales hasta el cubano que simplemente espera un paquete.

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