Régimen cubano alardea de que “la palabra rendición y derrota” están “borradas totalmente” de su “terminología militar”

Redacción

El Ejército Central de Cuba volvió a encender el debate en redes sociales tras publicar en Facebook un mensaje cargado de épica militar y lenguaje de confrontación absoluta. La declaración no dejó espacio para matices: asegura que los términos “rendición” y “derrota” han sido eliminados por completo de su vocabulario.

La publicación, presentada bajo el rótulo de “Filosofía de lucha del pueblo de Cuba”, describe la rendición como un escenario impensable, casi apocalíptico. Según el texto, claudicar ante un enemigo equivaldría a una catástrofe histórica de la cual el país jamás podría recuperarse.

El tono del mensaje se mueve en coordenadas de resistencia total. No habla de negociación, ni de desescalada, ni siquiera de repliegue estratégico. Insiste en que ningún revolucionario debe rendirse y que, de ser necesario, la lucha continuaría “hasta la muerte”.

Uno de los fragmentos más llamativos subraya que cada combatiente debe asumir una responsabilidad individual absoluta. Incluso en condiciones de aislamiento, la consigna es clara: continuar combatiendo sin esperar órdenes externas, bajo la idea de que la Revolución reside en cada individuo.

La narrativa, profundamente ideológica, refuerza una visión donde la supervivencia del proyecto político se coloca por encima de cualquier cálculo humano o material. La frase que proclama que es preferible morir antes que caer prisionero resume la lógica extrema del comunicado.

Más allá del simbolismo, el texto introduce además referencias explícitas a escenarios de combate. Habla de defender cada espacio del territorio y de infligir el mayor daño posible a un adversario, un lenguaje que recuerda manuales clásicos de guerra más que discursos institucionales contemporáneos.

El cierre mantiene la misma línea dramática: sacrificios “gigantescos y dolorosos” serían parte inevitable del camino hacia una victoria que se presenta como segura, independientemente de las circunstancias.

Este tipo de pronunciamientos no surge en el vacío. Desde comienzos de 2026, la retórica militarista del régimen cubano ha mostrado un visible endurecimiento. Las FAR han insistido repetidamente en la disposición a combatir frente a amenazas externas que describen como constantes.

En meses recientes, las autoridades han vinculado esta narrativa a la doctrina de la llamada “guerra de todo el pueblo”, una fórmula que traslada el lenguaje castrense a la vida civil y refuerza la idea de un país permanentemente sitiado.

Sin embargo, la épica oficial convive con una realidad económica y material cada vez más precaria. Publicaciones anteriores sobre maniobras y equipamiento militar envejecido provocaron reacciones de escepticismo y burlas en redes sociales, donde muchos ciudadanos cuestionan la desconexión entre discurso y condiciones reales.

La reiteración de este lenguaje beligerante ocurre en un contexto interno marcado por apagones prolongados, escasez de combustible y deterioro de servicios básicos. En ese escenario, el contraste entre la retórica heroica y la vida cotidiana se vuelve inevitable tema de discusión pública.

Así, cada nuevo mensaje militar no solo refuerza la postura oficial de resistencia, sino que también reabre interrogantes sobre prioridades, viabilidad y la persistente brecha entre la narrativa política y la experiencia diaria de la población cubana.

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