Trovador Amaury Pérez dice que el es «un cubano más» y que está sufriendo los apagones y la escasez como el resto de la población

Redacción

Amaury Pérez volvió a escena pública con un mensaje que no pasó inadvertido. El cantautor aseguró que atraviesa la crisis actual “como un cubano más”, aunque dejó claro que su fidelidad política permanece intacta. La declaración circuló en Facebook tras ser compartida por Abel Prieto, figura clave del aparato cultural oficial.

En el texto, Amaury describe una cotidianidad marcada por apagones prolongados y carencias, un paisaje que ya resulta demasiado familiar en la Isla. Se presenta como alguien que sobrevive en un entorno de “clase media baja”, afectado por las mismas limitaciones que golpean a millones.

La carta, sin embargo, no deriva hacia la crítica al poder. Todo lo contrario. El trovador insiste en que su permanencia en Cuba es una decisión consciente y que no siente el más mínimo arrepentimiento por su trayectoria ni por su alineación con el discurso oficial.

El argumento central gira en torno a la resistencia personal. Amaury se define como parte de las precariedades de sus vecinos, a quienes equipara simbólicamente con el conjunto de la nación. Una manera de fundir experiencia individual y narrativa patriótica en un mismo gesto.

También hay espacio para deslizar su incomodidad con el clima político. El músico alude a las “agresiones contra su país” como un factor que pesó en su decisión de abandonar su página en redes sociales, sugiriendo que el entorno digital se volvió terreno hostil.

El tono del mensaje no deja margen a ambigüedades. Amaury reivindica su postura sin titubeos y afirma que lo que considera incorrecto intentará “componerlo”, mientras que lo que defiende lo sostendrá “a golpe de canciones”, no mediante cuestionamientos públicos.

El cierre, cargado de énfasis, refuerza la línea ideológica que ha acompañado al artista durante décadas. Su figura, históricamente cercana a la élite política cubana, vuelve así al centro de un debate que nunca termina de apagarse.

Porque más allá del contenido de la carta, la reacción social suele dividirse. En un país atravesado por crisis económica, escasez y fatiga colectiva, las declaraciones de creadores vinculados al oficialismo suelen provocar lecturas encontradas, entre respaldo, ironía y rechazo.

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