Chile pide a todos sus ciudadanos en Cuba que abandonen el país inmediatamente mientras aún existan vuelos comerciales disponibles

Redacción

El Gobierno de Costa Rica lanzó una advertencia que no pasó desapercibida. Sus autoridades recomendaron a los ciudadanos costarricenses que se encuentren en Cuba abandonar la isla mientras todavía existan vuelos comerciales disponibles, en respuesta al deterioro acelerado de las condiciones internas.

La Cancillería costarricense explicó que la decisión responde al agravamiento de la crisis energética y de abastecimiento que golpea al país caribeño. La escasez de combustible, los apagones prolongados y la falta de productos básicos ya no son episodios aislados, sino parte de una situación estructural que complica la vida diaria.

En su comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto fue directo. Señaló que actualmente existen limitaciones severas en el acceso a alimentos, agua potable y medicamentos, un panorama que, según el gobierno tico, justifica suspender cualquier viaje no esencial hacia Cuba hasta nuevo aviso.

El mensaje incluyó un matiz especialmente delicado. Las posibilidades de evacuación para ciudadanos costarricenses serían extremadamente reducidas en caso de una emergencia mayor. Las autoridades reconocieron que no cuentan con los recursos financieros ni logísticos necesarios para ejecutar operaciones de rescate masivas.

Ante ese escenario, el gobierno insistió en que quienes permanezcan en la isla valoren seriamente su salida. La recomendación no se presenta como una simple precaución diplomática, sino como una medida preventiva frente a un contexto que continúa deteriorándose.

La advertencia refleja una preocupación que comienza a repetirse en distintos frentes internacionales. Cuba enfrenta una crisis energética profunda, marcada por apagones de larga duración, parálisis parcial del transporte y un suministro de combustible cada vez más errático.

Las repercusiones ya se sienten en el sector aéreo. Varias aerolíneas han tenido que ajustar o cancelar operaciones debido a la falta de carburante en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. La situación ha dejado a numerosos pasajeros varados y ha alterado rutas regulares.

Este fin de semana se sumó un nuevo golpe. LATAM Airlines Perú suspendió sus vuelos entre Lima y La Habana tras reportarse interrupciones totales en el suministro de combustible para aeronaves. Sin queroseno suficiente, la continuidad de las operaciones simplemente se volvió inviable.

El impacto de estas cancelaciones va más allá del turismo. También afecta a residentes, viajeros de negocios y ciudadanos extranjeros que dependen de la conectividad aérea para entrar o salir del país. Cada vuelo suspendido es, en la práctica, otra señal visible de la magnitud de la crisis.

Mientras tanto, dentro de Cuba, la población continúa lidiando con una cotidianidad marcada por la incertidumbre. Electricidad intermitente, escasez de bienes esenciales y un mercado informal en expansión forman parte del paisaje económico actual.

La postura de Costa Rica ilustra un fenómeno cada vez más evidente. Gobiernos extranjeros comienzan a ajustar sus recomendaciones de viaje ante la inestabilidad interna cubana, un escenario que combina crisis energética, problemas de abastecimiento y crecientes dificultades logísticas.

Para muchos observadores, estas advertencias diplomáticas no solo reflejan preocupaciones consulares. También evidencian hasta qué punto la situación en la isla ha dejado de ser un asunto estrictamente doméstico para convertirse en un foco de atención regional.

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