Diputado mexicano propone ante el Congreso anexar a Cuba y convertirla en el estado número 33 de México

Redacción

Un comentario lanzado desde el Congreso de Chihuahua bastó para prender la mecha. El diputado Francisco Sánchez Villegas desató revuelo tras sugerir, sin medias tintas, que Cuba debería convertirse en el estado número 33 de México.

La frase, cargada de ironía política, no cayó del cielo. El legislador, coordinador de la Bancada Naranja de Movimiento Ciudadano, la utilizó para cuestionar lo que considera un flujo constante de recursos del gobierno federal mexicano hacia La Habana.

Según su planteamiento, la administración de Morena estaría destinando fondos públicos para sostener distintos envíos a la isla, desde combustible hasta materiales educativos y alimentos. Un tema que, cada vez que se menciona, genera fricciones dentro del debate político mexicano.

Sánchez Villegas no se anduvo con rodeos. Afirmó que, bajo su perspectiva, México ya actúa como soporte económico del régimen cubano. “Si se siguen enviando recursos de esta manera, que entonces Cuba pase a ser parte formal del país”, vino a decir en esencia.

El trasfondo de su crítica apunta directamente al uso de dinero público. El diputado insistió en que esos recursos provienen de los impuestos de los trabajadores mexicanos, una línea argumental que conecta fácilmente con sensibilidades internas, sobre todo en estados que reclaman mayor inversión federal.

En sus declaraciones, el político chihuahuense también lanzó dardos hacia la presidenta Claudia Sheinbaum. Sugirió que su gobierno prioriza el apoyo al régimen cubano por encima de las necesidades locales, un señalamiento que rápidamente amplificó la controversia.

El mensaje, más allá del tono provocador, se inserta en un contexto político delicado. La relación entre México y Cuba ha sido históricamente cercana, especialmente en áreas como cooperación médica y energética, pero no ha estado exenta de cuestionamientos.

Cada anuncio de apoyo o asistencia hacia la isla suele reactivar el mismo debate: ¿solidaridad internacional o uso polémico de recursos nacionales?. En un país donde las tensiones presupuestarias y regionales son constantes, el tema no pasa inadvertido.

Sánchez Villegas, conocido por su postura crítica frente a la política exterior del gobierno federal hacia Cuba, volvió a marcar distancia con una retórica que claramente busca impacto mediático. Y lo consiguió.

Mientras tanto, la situación cubana añade combustible simbólico al intercambio. La isla atraviesa una crisis económica y energética severa, con apagones prolongados y escasez generalizada, lo que convierte cualquier discusión sobre ayudas o envíos en material políticamente explosivo.

En redes sociales y espacios de opinión, las reacciones no tardaron. Algunos interpretaron la frase como una sátira política, otros como una crítica legítima al manejo de fondos públicos, y no faltaron quienes la calificaron de simple provocación.

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