María Elvira Salzar insiste en que «el día de la libertad de Cuba está más cerca que nunca»

Redacción

La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar volvió a encender el debate sobre Cuba con un mensaje cargado de tono político y simbología. Desde sus redes sociales, lanzó una frase que rápidamente empezó a circular entre seguidores y críticos: “el día de la libertad de Cuba está más cerca que nunca”.

La declaración, publicada en su cuenta de X, no dejó espacio para medias tintas. Salazar apuntó directamente al poder en La Habana al afirmar que el régimen es consciente de lo que se aproxima, mientras —según su visión— la población ya percibe que se avecinan cambios inevitables. Un lenguaje frontal, sin rodeos, muy en su estilo.

El post no llegó solo. Estuvo acompañado por las banderas de Cuba y Estados Unidos, un gesto visual que refuerza el mensaje político y que, como era de esperar, despertó reacciones inmediatas. En el universo digital cubano, donde cada palabra con carga política se amplifica, la frase no pasó desapercibida.

La publicación incluyó además una imagen de carácter simbólico atribuida a The Guardian. La composición mostraba la bandera cubana frente a un águila de cabeza blanca, figura estrechamente ligada al imaginario estadounidense. La escena evocaba tensión, choque de fuerzas y, para muchos, la idea de un punto de inflexión.

El tono del mensaje coincide con la postura que Salazar ha sostenido desde su llegada al Congreso. La legisladora se ha posicionado como una de las figuras más activas en Washington en lo que respecta a la política hacia Cuba, defendiendo abiertamente la presión internacional y una eventual transición democrática en la isla.

Sus palabras aparecen en un momento especialmente sensible. Cuba continúa atrapada en una crisis económica prolongada, marcada por escasez, apagones y un deterioro visible en la vida cotidiana. A esto se suman las persistentes denuncias sobre restricciones políticas y libertades civiles, un escenario que alimenta tanto la frustración interna como el discurso del exilio.

En redes sociales, la reacción fue inmediata y polarizada. Para simpatizantes, el mensaje se interpreta como una inyección de optimismo, una señal de que el tema cubano sigue presente en la agenda política estadounidense. Para otros, el escepticismo domina, recordando que los cambios en la isla rara vez responden a predicciones.

Más allá de las lecturas, la publicación confirma algo evidente: Cuba sigue siendo un eje emocional y político de alto voltaje. Cada pronunciamiento de figuras influyentes, especialmente dentro de la política estadounidense, resuena con fuerza entre comunidades dentro y fuera de la isla.

El mensaje de Salazar, con su mezcla de firmeza y simbolismo, se inserta en una narrativa que ha ganado terreno en ciertos sectores del debate público: la idea de que el cambio político en Cuba no es una posibilidad remota, sino un desenlace que podría acelerarse bajo presiones internas y externas.

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