Lo que empezó como un viaje familiar lleno de ilusión terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla migratoria. Una cubana de 68 años lleva días varada en Canadá después de que la aerolínea Air Transat cancelara su vuelo de regreso a La Habana. Todo esto ocurre en medio de la crisis de combustible que está golpeando con fuerza a Cuba y que ha provocado la suspensión masiva de operaciones aéreas desde Canadá hacia la isla.
La mujer, identificada como Ivelise Lau, había viajado en mayo para algo tan sencillo y hermoso como visitar a su hija y conocer a su nieto recién nacido. Pero el regreso, que debía ser rutinario, se ha transformado en un escenario angustiante: su visa y su pasaporte vencen el próximo 10 de marzo, y su vuelo estaba programado apenas tres días antes, el 7. La cancelación la dejó literalmente contra el reloj y al borde de quedar en situación migratoria irregular.
Según un reporte del medio canadiense CTV News, Lau reside actualmente en Longueuil, al sur de Montreal, donde espera una solución que no termina de aparecer. La incertidumbre la tiene emocionalmente agotada.
El propio medio describió su estado como de alto estrés, y no es para menos. Aquí no se trata solo de cambiar un pasaje: necesita salir del país antes de que sus documentos expiren, y cada día que pasa reduce más sus opciones.
Su hija, Ivette González, explicó que la familia acudió al consulado cubano buscando ayuda, pero la respuesta fue cualquier cosa menos tranquilizadora. Les informaron que renovar el pasaporte podría tardar hasta cuatro meses. Un plazo imposible para alguien cuyo estatus depende de semanas.
Entre las alternativas sugeridas apareció viajar a México como escala para regresar a Cuba. Sin embargo, la familia asegura que esa opción tampoco es viable en su caso, lo que cerró otra puerta más.
Intentaron entonces comprar un boleto con Aeroméxico, pero surgió otro muro: para poder viajar, el pasaporte debía tener al menos seis meses de vigencia. Justo lo que Lau no tiene.
“No queremos violar la ley. Solo queremos una salida… pero parece que nadie nos ayuda”, declaró su hija, reflejando la frustración que viven.
La historia no ocurre en el vacío. Forma parte de una cadena de suspensiones aéreas entre Canadá y Cuba provocadas por la falta de combustible de aviación en aeropuertos cubanos, una crisis que ha afectado a miles de viajeros.
La aerolínea Air Canada fue de las primeras en reaccionar, anunciando la suspensión inmediata de vuelos hacia la isla tras recibir avisos sobre la poca fiabilidad del suministro. Incluso organizaron vuelos vacíos para repatriar a unos 3,000 turistas canadienses que ya estaban en Cuba.
Poco después se sumó WestJet, que suspendió totalmente sus operaciones, mientras Air Transat confirmó cancelaciones hacia la isla hasta el 30 de abril. El efecto dominó ha sido brutal.
Para los cubanos con visas de visita o estatus temporales, estas cancelaciones no son simples molestias: pueden convertirse en crisis legales, gastos inesperados y una angustia familiar enorme. Quedar atrapados fuera de Cuba sin poder regresar a tiempo puede afectar futuros viajes, permisos e incluso procesos migratorios.
Por si fuera poco, el propio Gobierno de Canadá actualizó su advertencia de viaje, recomendando evitar desplazamientos no esenciales a la isla debido al deterioro de servicios básicos, la escasez de combustible y los apagones prolongados.
Mientras tanto, Ivelise sigue esperando una solución que no depende de ella. Su historia pone rostro humano a una crisis que muchas veces se cuenta en cifras… pero que, en la vida real, se vive con ansiedad, miedo y un reloj corriendo en contra.







