Gran operativo policial en La Habana termina con punto de venta de drogas: Fueron encontrados 100 envoltorios de cocaína y casi 1 millón de pesos

Redacción

Las autoridades cubanas volvieron a exhibir una de sus historias favoritas: un operativo antidroga presentado como victoria rotunda. Esta vez, según divulgó el perfil oficialista Héroes de Azul, un despliegue conjunto entre órganos operativos y la Policía Nacional Revolucionaria terminó con la supuesta desarticulación de un punto de venta de drogas en Plaza de la Revolución, La Habana.

El reporte describe un registro domiciliario que concluyó con la detención de dos ciudadanos, señalados como presuntos vendedores de sustancias ilícitas. Además de los arrestos, la versión oficial destaca la incautación de dinero en efectivo, motocicletas y una cantidad relevante de cocaína. Un guion que ya resulta familiar en la narrativa estatal.

De acuerdo con la información difundida, durante el procedimiento fueron encontrados más de 100 envoltorios de cocaína, junto a una suma que supera los 800,000 pesos en efectivo. También se mencionan dos motocicletas que, según la fuente, estarían vinculadas a la actividad ilegal. Las cifras, como suele suceder, se presentan sin demasiados detalles verificables.

Uno de los vacíos más evidentes del parte oficial es el peso exacto de la droga ocupada. No es un detalle menor. La ausencia de ese dato se repite con frecuencia en reportes similares, donde los números impactantes conviven con una llamativa falta de precisión técnica.

Los implicados, según la misma fuente, enfrentan cargos por delitos relacionados con drogas o sustancias similares, tipificados en la legislación cubana. Mientras tanto, las investigaciones continúan, al menos en el discurso oficial, para rastrear posibles conexiones adicionales y responsabilidades derivadas del caso.

El tono final del comunicado no se aparta de la retórica habitual. Las acciones policiales son descritas como parte de un enfrentamiento “continuo y sistemático”, en cumplimiento de un supuesto deber revolucionario orientado a proteger a la familia y la comunidad. Una frase que suena más a consigna que a información.

El mensaje insiste además en la imagen de una policía actuando “junto al pueblo”, una construcción recurrente en la comunicación oficial. Sin embargo, en la Cuba real, marcada por profundas tensiones sociales y económicas, este tipo de relatos suele generar más escepticismo que aplausos.

No se trata de negar la existencia de delitos ni del tráfico de drogas, fenómenos presentes en cualquier sociedad. El problema radica en cómo se presentan estos hechos dentro de un sistema donde la información fluye de manera controlada y selectiva, dejando siempre espacio para la duda.

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