Lo que para muchos parecía una solución práctica al visitar Cuba se ha convertido en una pesadilla sobre ruedas. La severa escasez de gasolina —agravada tras la caída de los envíos de petróleo desde Venezuela y las presiones de Estados Unidos para frenar el suministro al régimen— está dejando sin combustible incluso a quienes alquilan autos, en particular a los viajeros que llegan desde el extranjero a ver a familiares.
Una denuncia que se volvió viral en redes sociales encendió las alarmas. En un mensaje cargado de frustración, un usuario contó que muchos visitantes habían optado por rentar autos con la idea de moverse libremente por la isla, pero pronto se toparon con la dura realidad: no hay gasolina suficiente para sostener ese servicio que se promociona como parte del turismo familiar.
El viajero cuestionó con razón la existencia de un servicio que parece funcionar más como espejismo que como opción real. “Siempre existió la garantía de que esos autos estaban al 100 % y que había posibilidad de surtir combustible… Considero incoherente y una falta de respeto mantener este servicio si no pueden garantizarlo”, escribió un denunciante claramente indignado.
Y no faltan historias que le dan la razón. Algunos cubanos que visitan la isla han perdido vuelos de regreso porque pasaron días haciendo cola por gasolina, pagando a especuladores o aceptando precios exorbitantes por cada litro. Todo mientras se supone que el turismo debería ser una fuente de ingresos para la economía local.
Los comentarios de otros usuarios no tardaron en llegar, describiendo situaciones incluso más desesperantes. Un cubano resumió el contraste con una simple comparación: si los carros alquilados sufren para encontrar combustible, imagina un cubano común y corriente que con suerte consigue 20 litros cada dos o tres meses.
Otro usuario narró su travesía de provincia a provincia, contando que gastó más de 800 USD en gasolina comprada a revendedores, con precios que variaban vertiginosamente entre 2,500 y 6,000 pesos por litro. Una cifra que arroja luz sobre la magnitud del desorden y la especulación que rodea al combustible en Cuba hoy.
Hubo críticas directas al propio planteamiento del turismo familiar en estas condiciones: ¿cómo se puede hablar de recorrer la isla en auto alquilado cuando no hay gasolina para hacerlo? Muchos recomendaron a visitantes postergar sus viajes, advirtiendo que no era momento para venir a Cuba si la idea es moverse libremente con un carro rentado.
No se trata solo de un mal rato o de un inconveniente menor. La crisis de combustible ha mostrado una vez más las limitaciones estructurales que afectan tanto a residentes como a visitantes. Mientras el Gobierno insiste en mantener servicios que generan divisas, la falta de gasolina deja en evidencia que esos mismos servicios son casi imposibles de cumplir.
La indignación de turistas y cubanos no es solo por la falta de combustible; es por la incoherencia de mantener promesas que no pueden sostenerse en un país donde las colas por gasolina, los precios de reventa y la escasez cotidiana definen la movilidad y la vida diaria.







