Congresista María Elvira Salazar asegura que Marco Rubio es la mejor opción para tratar con en el régimen cubano pues «entiende su maldad»

Redacción

La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar volvió a marcar posición sobre Cuba, dejando claro que cualquier contacto con La Habana —de existir— no debe interpretarse como negociación. Según afirmó, se trataría de conversaciones sostenidas desde una posición de fuerza, con un objetivo político muy específico: una eventual transición en la Isla.

Salazar fue tajante al referirse al secretario de Estado Marco Rubio. Destacó que comprende como pocos la naturaleza del sistema político cubano y aseguró que no podría existir un interlocutor más alineado con las aspiraciones del exilio. El mensaje central fue inequívoco: dialogar no significa ceder.

La legisladora insistió en que Rubio conoce profundamente la historia del conflicto entre Washington y La Habana, así como las demandas históricas de la diáspora cubana. Bajo esa lógica, cualquier intercambio tendría como meta final lo que describió como una Cuba libre.

Sus declaraciones llegan en medio de versiones periodísticas que han alimentado especulaciones en ambos lados del estrecho. Diversos reportes apuntan a presuntos contactos discretos entre figuras del Gobierno estadounidense y actores vinculados al entorno de poder en Cuba.

Uno de los elementos más comentados ha sido la posible interacción con sectores asociados al círculo de Raúl Castro. En particular, se ha mencionado el nombre de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido popularmente como “El Cangrejo”, aunque ninguna de estas informaciones ha sido confirmada oficialmente.

Lejos de esquivar el tema, Salazar reforzó su postura durante un acto reciente en el sur de Florida, celebrado en el contexto de la conmemoración del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Allí reiteró que Marco Rubio no negociaría concesiones, sino que —en sus palabras— conversaría sobre las condiciones y etapas de un eventual proceso de transición.

El planteamiento refleja una narrativa consistente dentro de ciertos sectores políticos cubanoamericanos. La idea de diálogo aparece subordinada a la presión, no como un mecanismo de distensión tradicional.

Aunque la congresista evitó validar públicamente la veracidad de esos contactos, expresó confianza en que tanto Rubio como Donald Trump mantendrán una línea firme frente al régimen cubano. La retórica se enmarca en un contexto de renovadas tensiones bilaterales.

En paralelo, el debate también ha resucitado viejas demandas de justicia. Durante el mismo evento, el congresista Carlos A. Giménez volvió a insistir en la necesidad de acciones legales contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en los hechos de 1996.

Los reportes periodísticos que circulan en medios estadounidenses sugieren además que cualquier acercamiento no involucraría directamente a Miguel Díaz-Canel. En su lugar, se mencionan figuras que Washington identifica como parte del núcleo de poder real en Cuba.

Desde La Habana, la respuesta oficial no se hizo esperar. Autoridades del régimen negaron la existencia de negociaciones formales y calificaron las informaciones difundidas en la prensa como meras especulaciones.

El contraste entre declaraciones políticas, filtraciones mediáticas y desmentidos oficiales vuelve a situar a Cuba en el centro de un pulso informativo constante. Rumores y narrativa chocan en un escenario marcado por la opacidad y la desconfianza mutua.

Mientras tanto, la crisis económica y energética en la Isla continúa agravándose, alimentando un clima donde cualquier noticia sobre contactos internacionales despierta interpretaciones inmediatas.

Habilitar notificaciones OK Más adelante