El reality El Rancho de Destino ya terminó oficialmente, pero los premios siguen dando de qué hablar, y vaya que hay material. Los fans no paran de comentar lo que hicieron los participantes con los carros y el dinero que ganaron, y la historia de Joker y Gino Montalvo, más conocido como Oyacito, se ha convertido en tendencia.
Oyacito fue el primero en mover ficha. En un live junto a Yoel Fashion, confesó que ya vendió el Honda Civic que se llevó como segundo lugar del reality, además de los 25.000 dólares en efectivo que recibió por su participación. Su estilo directo no deja lugar a dudas: “Venderlo, ya lo vendí. Claro. A mí no me gustan los Honda, no por nada, nunca me gustaron. No es nada malo”, comentó sin filtros.
Además, dejó entrever que no se trató solo de un capricho: “Pero si Joker vendió el naranja (el Corvette)… A mí me van a dar un cheque por el carro. Además, entrego el que tengo y sacaré el que quiero desde hace rato”. Con esto, Oyacito dio a entender que su próximo auto ya está en mente, aunque todavía no quiso revelar cuál será su próxima adquisición.
Por su parte, el ganador del programa, Brayan “El Joker”, todavía no ha vendido el Corvette naranja que recibió junto a 50.000 dólares en efectivo. Sin embargo, ha sido bastante claro sobre sus intenciones: “Lo quiero vender. Sinceramente no lo voy a manejar porque tiene muchos ojos encima. No puedo estar manejando un Corvette, especulando, y no tener casa”, confesó en una entrevista reciente.
Joker también explicó que sus prioridades van más allá del carro. Una de ellas es ayudar a estabilizar a su madre, su hermana y su sobrino, quienes actualmente viven en un pequeño apartamento alquilado. Para él, vender el Corvette es una forma de convertir un premio llamativo en algo más práctico para su vida real y su familia.
Mientras Oyacito ya cerró su trato y parece listo para pensar en su próximo auto, Joker está en pleno análisis de cómo aprovechar mejor su premio. Esto demuestra que ganar un reality no es solo cuestión de fama o de mostrar un carro llamativo, sino de tomar decisiones inteligentes que impacten tu vida y la de los tuyos.







