Escribió ‘Patria y Vida’ en un muro y terminó en Villa Marista

Redacción

En Cuba, a veces un pedazo de carbón puede pesar más que cualquier arma. Esta vez, lo que terminó en arresto no fue un robo ni un acto violento, sino una frase escrita en una pared. La activista Anamely Ramos denunció en redes sociales la detención del joven Moisés Legrá Díaz, quien fue arrestado en La Habana tras pintar consignas contra Miguel Díaz-Canel en un muro cercano a un tribunal del municipio Arroyo Naranjo.

Según contó Ramos, Legrá Díaz “no es un delincuente”. No agredió a nadie, no rompió nada, no protagonizó disturbios. Simplemente escribió “Patria y Vida” en una pared pública próxima al tribunal de La Palma. Sin embargo, lo que empezó como una citación “para una entrevista” terminó convirtiéndose —según la denuncia— en una detención que califican como una “encerrona”.

El contexto familiar añade otra capa al caso. Moisés es padre de tres niños y su esposa está embarazada. De acuerdo con lo expuesto en redes, la situación económica que atraviesa la familia es crítica. Tras su arresto, fue trasladado a Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado en La Habana, donde permaneció varios días incomunicado. Un silencio que, para cualquier familia, se siente eterno.

El caso fue documentado también por el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y de Prensa (ICLEP), que emitió una alerta detallando que el arresto ocurrió el 13 de febrero de 2026, días después de que escribiera la frase “Patria y Vida” en el muro. Según la organización, inicialmente fue citado para una entrevista y luego detenido formalmente.

ICLEP informó que Legrá Díaz permaneció casi una semana incomunicado en Villa Marista. Posteriormente, se le permitió una breve visita familiar bajo supervisión. Aunque él admitió haber realizado la pintada, las autoridades estarían intentando vincularlo con otros hechos y lo acusan del presunto delito de propaganda contra el orden constitucional. Una acusación que en Cuba suele implicar consecuencias penales severas.

En redes sociales también circuló un video difundido por un familiar, identificado como Rolando Nápoles. En su testimonio, describió el entorno que rodeó el hecho: apagón, falta de gas, tres niños pidiendo comida y un padre desesperado. “La miseria que hay en Cuba… lo ha llevado a sentirse degradado”, expresó, señalando el desgaste emocional que vive buena parte de la juventud.

Según ese relato, el día del incidente no había electricidad ni comida suficiente en casa. En medio de esa frustración, Moisés salió y gritó consignas contra el gobierno, escribiendo con carbón frases como “Cuba, Patria y Vida” y “Abajo Díaz-Canel” en la pared del tribunal. Un acto de protesta individual que ahora tiene consecuencias legales.

El ICLEP aseguró que dará seguimiento al caso como parte de su monitoreo sobre la libertad de expresión en la isla. Hasta el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido información pública detallada sobre el proceso penal en curso contra Legrá Díaz.

Este episodio vuelve a colocar en el centro del debate los límites de la expresión política en Cuba y las respuestas del Estado ante manifestaciones públicas de inconformidad. Más allá de las posiciones ideológicas, el caso deja preguntas abiertas: ¿puede una consigna escrita en una pared convertirse en delito grave? ¿Dónde termina la protesta y dónde comienza la imputación penal?

Por ahora, lo cierto es que un padre de familia permanece detenido tras expresar su descontento en un muro. Y su historia, como tantas otras, se suma a un escenario donde la crisis económica y el malestar social siguen marcando el pulso cotidiano del país.

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