“Hambre, churre y necesidad”. No fue un discurso largo ni un análisis político lleno de cifras. Fueron solo tres palabras, pero bastaron para pintar el panorama completo. Así describió una cubana la situación actual del país en un testimonio que difundió el medio independiente Cubanet y que rápidamente comenzó a circular por redes sociales.
Su mensaje no suena ensayado ni técnico. Es directo, visceral, nacido de la frustración cotidiana. La mujer habla del malestar que se siente en la calle: la escasez que no mejora, los servicios públicos cada vez más deteriorados y los precios que suben como si no existiera techo. Todo esto en un contexto donde el gobierno insiste en señalar la presión de Estados Unidos como causa principal de la crisis.
En el video que ya rueda por múltiples plataformas, la mujer cuestiona el discurso oficial de siempre. “Siempre ha existido el cuento del bloqueo”, dice, recordando cómo antes se hablaba de bancos, de sanciones, de factores externos. Pero luego lanza una frase que muchos han repetido en comentarios: “No hay petróleo para recoger la basura, no hay para los hospitales, no hay petróleo para las guaguas de trabajo, pero sí hay petróleo para la PNR”.
Ahí es donde el tono se vuelve más crítico. La referencia a la Policía Nacional Revolucionaria no es casual. Mientras el transporte público se paraliza y los servicios básicos sufren interrupciones constantes por falta de combustible, las patrullas policiales siguen circulando con normalidad. Esa contradicción es la que indigna.
La mujer también menciona los operativos policiales y los controles en la calle. “Suben y montan sin preguntar, nos están tratando como a los narcos de México”, dice, haciendo alusión a la situación en el país azteca tras la caída de “El Mencho”, líder del cartel Jalisco Nueva Generación. Más allá de la comparación, lo que transmite es una sensación de vigilancia constante en medio de la precariedad.
Pero si algo golpea fuerte en su testimonio es el tema de los precios. Habla de una pasta dental que puede costar 600 pesos cubanos y de un paquete de sal que alcanza los 700. En un país donde el salario medio estatal ronda entre 4.000 y 5.000 CUP mensuales, esos números no son simples cifras: son un problema real para trabajadores y jubilados que apenas logran cubrir lo básico.
La ecuación no da. Cuando alimentos, artículos de higiene y servicios aumentan sin parar, el poder adquisitivo se evapora. Y a eso se suman otros males que ya forman parte de la rutina: acumulación de basura en las calles, hospitales sin medicamentos suficientes, apagones prolongados y una escasez de combustible que afecta todo.
El testimonio conecta porque no habla desde la teoría, sino desde la experiencia diaria. Las largas colas, los anaqueles vacíos, el cálculo constante para estirar el dinero hasta fin de mes. Todo eso cabe en la frase que repite una y otra vez: “Hambre, churre y necesidad”.
Tres palabras que, para muchos dentro de la Isla, no son exageración ni consigna. Son simplemente la descripción de lo que viven cada día en medio de una crisis económica que parece no dar tregua.







