La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar rompió el silencio este miércoles y pidió a las autoridades de Estados Unidos aclarar con urgencia lo ocurrido tras el enfrentamiento armado reportado en aguas cubanas, un episodio que dejó cuatro muertos y varios heridos en una embarcación con matrícula de Florida.
En su declaración pública, la legisladora dejó claro que sigue de cerca la información disponible sobre el incidente. Salazar señaló que, según los reportes preliminares, fuerzas vinculadas al régimen cubano habrían disparado contra una lancha rápida registrada en territorio estadounidense.
La congresista enfatizó que se trata de un caso en pleno desarrollo y subrayó la necesidad de contar con datos verificables. El punto más sensible, advirtió, es conocer con precisión la identidad de las víctimas y determinar si entre ellas figuran ciudadanos estadounidenses o residentes legales permanentes.
Hasta ahora, la única versión oficial difundida proviene del Ministerio del Interior de Cuba. La narrativa institucional sostiene que una unidad de las Tropas Guardafronteras detectó una lancha identificada como FL7726SH navegando cerca de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara.
Según el parte oficial cubano, al aproximarse la patrulla para realizar la identificación, desde la embarcación se habría abierto fuego, provocando un intercambio de disparos. Las autoridades de la isla reportaron cuatro personas abatidas y seis heridas, además de un oficial cubano lesionado.
Como suele suceder en este tipo de episodios, los detalles divulgados públicamente son limitados. No se han revelado nombres ni nacionalidades, lo que mantiene abiertas numerosas interrogantes tanto en Cuba como en el sur de la Florida, donde la noticia ha generado fuerte inquietud.
El congresista Carlos A. Giménez también reaccionó al suceso y exigió una investigación inmediata. El legislador calificó los hechos como una masacre y pidió a las autoridades estadounidenses esclarecer cada elemento del incidente, desde la secuencia de los disparos hasta la condición migratoria de los involucrados.
Las declaraciones de ambos políticos reflejan la sensibilidad que rodea cualquier evento que involucre embarcaciones registradas en Estados Unidos y el uso de fuerza letal en aguas cercanas a Cuba. La dimensión diplomática del caso no es menor.
En el sur de la Florida, donde reside una amplia comunidad cubana, el episodio ha intensificado el debate político. Las demandas de transparencia y respuestas rápidas se multiplican mientras persiste la ausencia de confirmaciones independientes.
El caso podría adquirir mayor peso en el plano internacional si se confirma la presencia de ciudadanos estadounidenses entre las víctimas. Un escenario de ese tipo añadiría tensión a una relación bilateral ya marcada por décadas de fricciones.







