Marco Rubio lanza dura advertencia al régimen: «Averiguaremos exactamente qué ocurrió y responderemos en consecuencia»

Redacción

Desde Saint Kitts y Nevis, en plena cumbre de CARICOM, el secretario de Estado Marco Rubio se pronunció sobre el incidente ocurrido frente a las costas de Cuba y dejó algo bien claro: Washington no va a tragarse sin masticar la versión oficial de La Habana.

Rubio explicó que la primera información sobre el supuesto enfrentamiento en mar abierto salió directamente de las autoridades cubanas. Pero subrayó que eso no significa que Estados Unidos vaya a darla por válida automáticamente. Según indicó, el Departamento de Seguridad Nacional, la Guardia Costera y la embajada estadounidense en La Habana ya están moviendo fichas para obtener datos independientes y, si corresponde, acceso a los sobrevivientes que puedan ser ciudadanos o residentes en EE.UU.

“No voy a especular”, dijo con cautela, dejando claro que primero se investigará a fondo lo ocurrido y luego vendrán las decisiones. Y añadió algo que no pasó desapercibido: calificó como “sumamente inusual” un tiroteo en mar abierto como el descrito por el régimen cubano. Traducción: hay demasiadas preguntas sin respuesta.

Rubio insistió en que Estados Unidos no basará sus conclusiones únicamente en lo que informe el Gobierno cubano. Un mensaje que, en el contexto actual, suena a desconfianza abierta hacia un sistema que históricamente ha manejado la información con opacidad.

Pero el secretario de Estado no se quedó solo en el incidente marítimo. También habló de la situación interna de la Isla y fue directo al grano. Afirmó que el statu quo en Cuba es insostenible y que el modelo económico impuesto por el régimen simplemente no funciona. Según él, el colapso energético y la migración masiva no son casualidades, sino consecuencias de un sistema agotado.

Rubio responsabilizó al aparato de poder por el deterioro de las condiciones de vida y señaló que la crisis actual es resultado de decisiones políticas equivocadas, no de factores externos. En otras palabras, dejó claro que el desastre no cayó del cielo.

Sobre el combustible, defendió la posibilidad de ampliar ventas hacia el pequeño sector privado cubano, pero advirtió que esos recursos no pueden terminar en manos del aparato militar ni en las estructuras que sostienen al régimen. Si eso ocurre, aseguró, las licencias serían canceladas de inmediato. Ni un galón para apuntalar la represión, vino a decir.

Finalmente, lanzó una frase que resume su postura: Cuba necesita un cambio profundo y urgente. Según Rubio, solo una transformación drástica permitirá mejorar la calidad de vida del pueblo cubano.

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