¡Ultima Hora! Equipo de Marco Rubio sostuvo un encuentro secreto y a puertas cerradas con ‘El Cangrejo’ en una pequeña isla del Caribe

Redacción

Mientras en Cuba la gente pelea con apagones y escasez, en el Caribe se movían fichas en silencio. Funcionarios estadounidenses vinculados al secretario de Estado Marco Rubio sostuvieron un encuentro discreto con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl Castro, al margen de la cumbre de CARICOM.

La reunión, según fuentes citadas por el Miami Herald, se habría realizado en un hotel cercano a la sede de la 50ª Conferencia de Jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe. Nada oficial, nada anunciado. Diplomacia de pasillo, pero con peso.

Rodríguez Castro, conocido en la isla como “El Cangrejo”, habría llegado a Saint Kitts acompañado por un funcionario de protocolo y se marchó el mismo día. Movimiento rápido. Sin fotos. Sin declaraciones. Como quien no quiere que lo vean.

Aunque no se ha confirmado si Rubio estuvo cara a cara en la conversación, el simple hecho de que su equipo dialogara con el hombre más cercano a Raúl Castro envía un mensaje claro: Washington lo ve como pieza clave dentro del engranaje real del poder en Cuba.

Y eso no es poca cosa.

“El Cangrejo” no ocupa oficialmente ningún ministerio ni secretaría del Partido Comunista, pero en La Habana nadie duda de su influencia. Es considerado el hombre de confianza de Raúl Castro y se le vincula con la supervisión de GAESA, el conglomerado militar que controla buena parte de la economía cubana. O sea, donde está el dinero, ahí está la sombra.

Según las fuentes, el eje de la conversación habría girado en torno a un posible alivio progresivo de sanciones, condicionado a cambios económicos graduales por parte del régimen. Reformas “mes a mes”, dicen. Pero sin acuerdo cerrado todavía.

Un diplomático caribeño comentó que Rubio habría insinuado en privado que las negociaciones con La Habana están bastante avanzadas. Eso sí, dejó claro que Washington no quiere convertirse en salvavidas del sistema cubano.

En paralelo, líderes regionales también entraron en la ecuación. El presidente de Guyana mencionó la posibilidad de que CARICOM participe en un marco regional que acompañe una eventual transición en Cuba. Mientras tanto, el primer ministro de Jamaica habló de promover estabilidad mediante diálogo.

En público, Rubio evitó confirmar los contactos. Se limitó a decir que no comentaría conversaciones específicas, aunque dejó la puerta abierta a escuchar propuestas de cambio por parte de cualquier funcionario cubano.

También reiteró algo que en Cuba ya no es secreto: la economía está en estado crítico. Habló de una crisis grave y sostuvo que Estados Unidos respaldaría reformas profundas que abran espacio a la libertad económica y, eventualmente, política. Subrayó además el potencial del sector privado cubano como actor de transformación.

Todo esto ocurrió el mismo día en que trascendió el enfrentamiento armado entre una lancha procedente de Florida y un buque guardacostas cubano, con saldo de cuatro muertos. Rubio calificó el hecho como inusual y anunció que Washington investigará por su cuenta.

El episodio coincidió además con el aniversario del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, un evento que en su momento congeló el diálogo bilateral y endureció el embargo.

No pocos analistas advierten que incidentes como este pueden ser utilizados tanto por sectores duros en La Habana como en Miami para dinamitar cualquier acercamiento.

Lo que sí queda claro es que, mientras el discurso oficial mantiene el tono combativo, los canales de comunicación entre Washington y el círculo más cercano del poder cubano siguen activos.

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