Ni los héroes se salvan: roban otra vez la espada a la estatua del Mayor Feneral Julio Grave de Peralta en pleno centro de Holguín

La espada de la estatua del mayor general Julio Grave de Peralta volvió a desaparecer del Parque de las Flores, en pleno corazón de Holguín. Un hecho que ya no sorprende… pero sí duele. Porque no es la primera vez, ni la segunda. Según vecinos, esto se ha repetido varias veces y todo apunta a lo mismo: nadie controla nada.

La denuncia explotó en redes sociales, donde circularon imágenes que muestran claramente que hace apenas unas semanas la estatua estaba completa. Hoy, otra vez mutilada. La historia robada a plena luz del día, sin que pase absolutamente nada.

Y aquí es donde la cosa se pone fea. La gente no solo está molesta por el robo, sino por lo que representa. Un parque céntrico, frente a instituciones estatales… y ni así hay seguridad. Como dicen muchos en la calle: si eso pasa ahí, imagínate el resto.

Un vecino lo soltó sin filtro: la espada ya se la han llevado varias veces y nadie se ha tomado el trabajo de asegurarla bien. Parche tras parche, pero nunca una solución real. Lo típico.

Otros fueron más allá. Señalan la contradicción brutal del sistema: te caen arriba por cualquier cosa mínima, pero la delincuencia anda suelta como Pedro por su casa. Y eso se está volviendo costumbre.

El problema no es solo la estatua. Es el parque entero. Rejas desaparecidas, deterioro visible y abandono total. Hay quien dice en tono irónico que cualquier día amanece y no queda ni la estatua completa.

Y ojo, que esto no empezó ayer. Hace meses ya se había visto gente arrancando estructuras del mismo parque sin que nadie interviniera. Se hizo ruido, salió en la televisión… y como siempre, todo quedó en nada.

La indignación sigue creciendo. Los comentarios en redes reflejan un sentimiento común: falta de autoridad, falta de control y una ciudad que se está cayendo a pedazos. Lo que antes era orgullo, hoy es preocupación.

Holguín, que alguna vez fue vista como una ciudad ordenada, hoy vive otra realidad. Basureros encendidos, espacios públicos destruidos y patrimonio en riesgo. No es un caso aislado, es un patrón.

Y no es solo Holguín. En otras ciudades del país se reporta lo mismo: robos, vandalismo y estructuras públicas desmanteladas poco a poco. Un país donde hasta lo simbólico está siendo saqueado.

Los números lo confirman. La delincuencia ha subido de forma alarmante en los últimos años, y el robo se ha disparado. Pero más allá de las cifras, lo que se siente en la calle es otra cosa: la sensación de que todo está fuera de control.

Al final, la pregunta cae sola: si no pueden cuidar ni una estatua en pleno centro, ¿qué están cuidando realmente?