MINFAR advierte que si los EE.UU. invaden Cuba la única alternativa para el pueblo será «la victoria o la muerte»

En medio de un país apagado, con la economía en caída libre y la gente resolviendo como puede, el régimen cubano vuelve a apostar por lo de siempre: más propaganda, más miedo y más discurso de guerra. Esta vez, el Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) soltó en redes un mensaje que revive lo peor del libreto castrista.

La publicación, cargada de tono belicista, rescata una frase de Fidel Castro acompañada de un cartel en rojo intenso que dice: “La guerra no se debe provocar, pero la haremos si el enemigo la impone”. Un mensaje que, más que llamar a la calma, mete presión y alimenta la narrativa de confrontación.

Y no llega en cualquier momento. El ambiente entre Cuba y Estados Unidos está más caliente que en años recientes. Declaraciones desde Washington, amenazas militares y sanciones más duras han puesto el escenario en tensión. Pero dentro de la Isla, lo que más pesa no es la guerra… es la realidad diaria.

Mientras el discurso oficial habla de resistencia y combate, el cubano de a pie enfrenta otra batalla: apagones interminables, escasez y una economía que no levanta cabeza. Y ahí es donde muchos ven la jugada clara: cuando la cosa se pone fea, el régimen cambia el foco.

El propio Díaz-Canel ya había calentado el terreno un día antes, hablando de una supuesta “inminencia” de agresión militar y soltando la famosa línea de que “cada cubano tiene un fusil”. Un mensaje que suena más a movilización política que a defensa real.

Pero esto no es nuevo. Desde hace meses, las redes del MINFAR están encendidas con contenido similar. Frases fuertes, advertencias, llamados a la defensa… todo bajo el paraguas de lo que el régimen bautizó como el “Año de Preparación para la Defensa”.

En enero hablaban de que ningún enemigo estaría a salvo. En marzo criticaban cualquier postura que no fuera dura frente al “adversario”. Incluso han mostrado a estudiantes entrenando con armas, en una especie de puesta en escena que mezcla juventud con militarización.

Todo esto mientras las sanciones internacionales aprietan cada vez más, golpeando sectores clave como energía y finanzas. La presión externa crece, pero la respuesta interna sigue siendo la misma: propaganda antes que soluciones.

La frase rescatada por el MINFAR no es casual. Forma parte de ese legado de consignas que durante décadas han servido para sostener una narrativa de resistencia permanente. Un discurso que justifica todo, incluso el deterioro interno.

Y el cierre de Díaz-Canel lo resume perfecto: “No le tememos a la guerra”. Pero la pregunta que muchos se hacen en la calle es otra: ¿y quién le pone fin a la crisis que ya estamos viviendo?