Santiago de Cuba se queda sin señal de radio y televisión por los prologandos apagones en esa provincia

La crisis energética en Cuba ya no solo está apagando bombillos y refrigeradores. Ahora también está silenciando la radio y tumbando la televisión estatal. El Centro Principal de Transmisiones de Radio y TV de Boniato, en Santiago de Cuba, quedó completamente fuera de servicio este jueves en la mañana, dejando a gran parte de la provincia sin acceso a las señales oficiales del régimen.

La propia TV Santiago confirmó la interrupción total de las transmisiones a partir de las 9:00 a.m., y lo más llamativo fue la explicación: no hay suficiente generación eléctrica ni combustible para mantener funcionando el sistema. Así, sin maquillaje ni cuentos.

Desde ese centro salen algunas de las principales emisoras y canales de la provincia, incluyendo Radio Rebelde, Radio Progreso, CMKC Radio Revolución, Mambí, Siboney FM y la señal de Cubavisión tanto analógica como digital. En otras palabras, el aparato de propaganda del régimen también empezó a sufrir el apagón nacional.

La televisión oficial intentó bajar la tensión publicando un mensaje donde pedía disculpas “por las molestias ocasionadas” y aseguraba que seguirían informando “por las vías oficiales”. Pero en Santiago la gente ya anda cansada de comunicados reciclados mientras pasan hasta 20 y 24 horas sin corriente, sin internet, sin comida y ahora hasta sin radio.

Y ojo, esto no es un hecho aislado. Lo mismo ocurrió anteriormente en provincias como Pinar del Río, Holguín, Matanzas y Guantánamo, donde varios centros transmisores colapsaron por falta de respaldo energético. La diferencia es que ahora el problema golpea directamente a una de las provincias más importantes del oriente cubano, en medio de un deterioro que ya no hay manera de esconder.

La raíz del desastre sigue siendo la misma: el sistema energético cubano está completamente reventado. Cuba produce apenas unos 40 mil barriles diarios de petróleo, pero necesita más de 110 mil para sostener el país funcionando. El resultado es un rompecabezas de apagones, termoeléctricas averiadas y provincias enteras sobreviviendo en modo emergencia.

Miguel Díaz-Canel reconoció hace poco que Cuba pasó cuatro meses “sin recibir una gota de combustible”. Y aunque intentaron vender como salvación la llegada de un barco ruso a Matanzas a finales de marzo, ese combustible prácticamente desapareció en cuestión de días.

Desde entonces, el oriente cubano ha vivido uno de los peores escenarios eléctricos de los últimos años. Santiago de Cuba llegó a soportar cortes de hasta 24 horas seguidas, mientras el déficit eléctrico nacional superaba los 1,700 MW. En marzo, incluso, más de dos tercios del país quedaron prácticamente a oscuras.

La situación evidencia algo que cada vez más cubanos tienen claro: el régimen perdió la capacidad de sostener hasta sus servicios más básicos. Ya no se trata solamente de comida escasa o transporte roto. Ahora ni siquiera pueden garantizar la transmisión de la radio y la televisión con las que durante décadas controlaron la narrativa oficial.

Por si fuera poco, otro petrolero ruso que supuestamente venía rumbo a Cuba cambió de ruta en el Atlántico Norte y todavía no hay confirmación de cuándo llegará a la Isla. Eso alimenta el temor de que el colapso energético siga empeorando en mayo y junio.

Mientras tanto, Santiago sigue apagada… y ahora también en silencio.