Ni por el Día de las Madres: apagones castigan La Habana mientras circuitos ‘privilegiados’ siguen sin ser afectados

Miles de cubanos tenían una pequeña esperanza para este fin de semana. Con el Día de las Madres encima y tras conocerse que la termoeléctrica Antonio Guiteras había sincronizado nuevamente con el Sistema Eléctrico Nacional durante la mañana del sábado, muchísima gente pensó que al menos las autoridades intentarían aliviar un poco los apagones en La Habana.

La capital volvió a vivir otra madrugada marcada por cortes eléctricos interminables. En varios bloques de apagón, la corriente desapareció durante más de 10 horas consecutivas, dejando a miles de familias sudando, sin dormir y tratando de celebrar el Día de las Madres en medio del calor, la frustración y el cansancio acumulado.

Al momento de redactarse esta nota, todavía cuatro de los seis bloques existentes en La Habana permanecían sin servicio eléctrico. Incluso comenzaron a afectarse circuitos considerados “de emergencia”, mientras el déficit energético provincial ascendía a 281 MW.

La indignación en redes sociales explotó rápidamente porque el regreso de la Guiteras había sido vendido casi como una especie de alivio temporal para el sistema energético cubano. Sin embargo, la realidad volvió a demostrar que el colapso eléctrico en Cuba ya no depende solamente de una termoeléctrica funcionando o no.

El problema es mucho más profundo.

Y cada vez más cubanos lo tienen claro: los apagones en Cuba no se distribuyen de manera igual para todo el mundo.

En La Habana, desde hace meses, crecen las denuncias sobre los famosos circuitos “priorizados”, zonas donde curiosamente la electricidad casi nunca se va, incluso cuando el resto de la ciudad permanece completamente a oscuras.

La población lleva tiempo preguntando quién decide realmente qué barrios pasan noches enteras sin corriente y cuáles permanecen iluminados mientras el resto del pueblo se cocina vivo dentro de sus casas.

Y las respuestas nunca llegan.

Muchos habaneros aseguran que en esos circuitos privilegiados viven dirigentes del régimen, militares, funcionarios importantes, artistas cercanos al poder o personas con conexiones dentro del sistema. Otros directamente hablan de corrupción dentro de la propia Empresa Eléctrica, denunciando presuntos sobornos para evitar que determinadas zonas sean incluidas en los apagones programados.

Mientras tanto, el cubano común sigue cargando con la peor parte.

Familias enteras pasan madrugadas completas sin poder dormir. Ancianos soportan temperaturas insoportables. Madres cocinan a oscuras. Niños pequeños amanecen empapados de sudor. Y los alimentos que tanto trabajo cuesta conseguir terminan echándose a perder por falta de refrigeración.

Todo eso ocurre mientras el régimen continúa hablando de “resistencia”, “unidad” y “victorias energéticas”.

La desconexión entre el discurso oficial y la realidad diaria es cada vez más grotesca.

Porque si algo quedó claro este fin de semana es que ni siquiera una fecha tan sensible como el Día de las Madres fue suficiente para que el gobierno intentara aliviar el sufrimiento de la población.

Ni con la Guiteras funcionando pudieron garantizar estabilidad.

Y mientras algunos barrios privilegiados permanecen iluminados casi por arte de magia, el resto de Cuba sigue hundido en apagones eternos, calor insoportable y una crisis energética que ya se convirtió en otro símbolo más del fracaso total del sistema cubano.