La corporación estatal CIMEX volvió a encender las redes sociales en Cuba tras lanzar una promoción por el Día de las Madres que para muchos parece sacada de una realidad paralela.
La sucursal de Cienfuegos anunció esta semana en Facebook la venta de motos de combustión en la Tienda Juraguá con precios que oscilan entre 1,950 y 2,550 dólares. Todo acompañado de un mensaje casi surrealista en medio del colapso nacional: “Sorprende a mamá con un regalo que le dará alas”.
Sí, asere… alas.
Pero en la Cuba real de 2026, donde conseguir gasolina parece más difícil que encontrar un milagro, la publicación terminó provocando una avalancha de burlas, críticas y frustración entre los cubanos.
La promoción incluye modelos como la Ava Deer 250cc, la Nipponee 150cc y la Vera Khavak 175cc, todas comercializadas exclusivamente en dólares, en un país donde el salario promedio mensual equivale apenas a unos 13 dólares al cambio informal.
O sea, para comprar la moto más barata, un trabajador cubano tendría que ahorrar más de diez años completos de salario… suponiendo que no coma, no pague transporte y no sobreviva de ninguna manera durante todo ese tiempo.
El problema no es solo el precio absurdo.
La gran contradicción está en que el régimen sigue vendiendo motos de gasolina mientras el país atraviesa la peor crisis energética de los últimos años. Desde finales de 2025, Cuba prácticamente perdió los suministros estables de combustible provenientes de Venezuela y México, dejando a la Isla sumida en apagones interminables, transporte paralizado y colas eternas en los CUPET.
En muchas gasolineras, la gente pasa entre 15 y 24 horas esperando para llenar un tanque. Y aun así, muchas veces terminan regresando a casa con las manos vacías.
Mientras tanto, el litro de gasolina en el mercado informal llegó a dispararse hasta los 5 mil pesos cubanos, una cifra totalmente fuera del alcance de la mayoría de la población.
Por eso la reacción en redes fue inmediata.
Muchos usuarios cuestionaron cómo el gobierno pretende vender “aventura y libertad” con motos que prácticamente nadie podrá mantener funcionando. Otros recordaron que el propio régimen anunció hace apenas unos meses restricciones a la importación de vehículos de combustión, supuestamente para priorizar opciones eléctricas e híbridas.
Sin embargo, las empresas estatales siguen haciendo exactamente lo contrario.
Y ahí es donde aparece otra vez la doble moral típica del sistema cubano: lo que se le prohíbe o limita al ciudadano común, muchas veces termina siendo negocio para las propias corporaciones del Estado.
Las respuestas en Facebook reflejaron perfectamente el sentir popular. Hubo quien ironizó diciendo que iría a comprar la moto “cuando le paguen en dólares”. Otros preguntaron si el vehículo venía acompañado de 100 litros de gasolina para poder usarlo al menos unos días.
Pero detrás del sarcasmo hay una realidad bastante amarga.
En Cuba, los vehículos vendidos por el Estado son artículos prácticamente inaccesibles para la mayoría de los trabajadores. Las tiendas operan únicamente en divisas extranjeras mientras los salarios continúan pagándose en pesos cubanos completamente devaluados.
El resultado es un país dividido entre quienes reciben remesas desde el exterior y quienes sobreviven únicamente del salario estatal, cada vez más pulverizado por la inflación y la crisis económica.
No es la primera vez que CIMEX queda en el centro de la polémica por este tipo de ventas. Ya en 2025 la corporación había generado fuertes críticas tras comercializar motos ensambladas en Cuba a precios igualmente exorbitantes.
Incluso surgieron redes ilegales de revendedores de turnos para acceder a las compras, cobrando cientos de dólares simplemente por un puesto en la cola.
Mientras tanto, el cubano común sigue atrapado entre apagones, transporte destruido y escasez constante de combustible.
Y quizás por eso, entre todos los comentarios publicados en redes, hubo uno que resumió perfectamente el sentir de muchísima gente en la Isla: “La gasolina es lo que tienen que garantizar ustedes”.

