¡Ultima Hora! Secretario de Defensa de EEUU confirma ante el Congreso que Cuba es «una amenaza directa a la seguridad nacional»

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó este martes ante el Congreso algo que durante años muchos en Washington denunciaron y otros prefirieron minimizar: el régimen cubano representa una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense.

La declaración ocurrió durante una audiencia del Subcomité de Asignaciones de Defensa de la Cámara de Representantes, donde el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart aprovechó su intervención para poner el foco sobre La Habana y el historial del castrismo en materia de espionaje, apoyo a regímenes hostiles y colaboración con enemigos estratégicos de Estados Unidos.

La audiencia estaba centrada originalmente en el presupuesto militar para 2027 y la situación con Irán, pero Díaz-Balart llevó rápidamente la conversación hacia Cuba, enumerando una larga lista de preocupaciones relacionadas con el régimen.

Cuando preguntó directamente si Cuba alberga terroristas y fugitivos de la justicia estadounidense, Hegseth respondió sin rodeos: “Sí. Estoy de acuerdo”.

El intercambio subió de tono cuando el congresista recordó el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, uno de los episodios más oscuros en la historia reciente entre ambos países. Aquel ataque ejecutado por cazas MiG cubanos terminó con la muerte de cuatro civiles en espacio aéreo internacional.

Hegseth admitió recordar el hecho y reconoció que efectivamente ocurrió de esa manera.

Otro de los puntos más delicados abordados en la audiencia fue la creciente presencia militar rusa en Cuba. Díaz-Balart mencionó el uso de puertos cubanos por parte de buques y submarinos rusos, incluido el submarino nuclear Kazán, algo que el secretario de Defensa confirmó categóricamente.

También salió a relucir el tema de la base de inteligencia de Lourdes, una histórica instalación de espionaje ubicada en Cuba y vinculada durante décadas a operaciones rusas de vigilancia electrónica contra Estados Unidos.

Sobre ese punto, Hegseth reconoció que Washington lleva mucho tiempo preocupado por la utilización de instalaciones tan cercanas al territorio estadounidense por parte de potencias rivales.

Y cuando apareció el nombre de China, el mensaje fue igual de claro. Aunque evitó entrar en información clasificada, el jefe del Pentágono dejó entrever la enorme preocupación que existe por la presencia china en territorio cubano y sus posibles operaciones de inteligencia.

Díaz-Balart también mencionó reportes de inteligencia que apuntan a la participación de miles de cubanos combatiendo junto a Rusia en la guerra de Ucrania. Aunque Hegseth dijo no manejar cifras concretas, sí reconoció ampliamente la presencia histórica de personal cubano apoyando regímenes aliados de La Habana en distintas partes del mundo, incluyendo Venezuela.

Durante años, el régimen cubano ha vendido una imagen de “solidaridad internacionalista”, pero detrás de esa narrativa se esconden operaciones políticas, militares y de inteligencia que han servido para sostener dictaduras afines y expandir la influencia del castrismo mucho más allá de la isla.

Las estimaciones más recientes apuntan a que miles de cubanos podrían haber terminado integrándose a estructuras militares rusas, mientras otros continúan operando como apoyo estratégico para gobiernos aliados del eje Moscú-Caracas-La Habana.

Uno de los momentos más contundentes llegó cuando Díaz-Balart preguntó directamente si Cuba ha sido considerada una de las plataformas de espionaje más sofisticadas utilizadas contra Estados Unidos. Hegseth respondió que esa afirmación “sonaba muy correcta”, reforzando así años de informes de inteligencia acumulados bajo administraciones demócratas y republicanas.

Pero la frase que terminó marcando toda la audiencia fue mucho más simple y directa.

“¿Cree usted que el régimen cubano representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos?”, preguntó Díaz-Balart.

La respuesta del secretario de Defensa fue seca, breve y contundente: “Sí”.

El intercambio ocurre en un contexto donde la administración de Donald Trump ha retomado una línea mucho más dura contra La Habana. Apenas horas después de asumir nuevamente la presidencia en 2025, Trump devolvió a Cuba a la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, una medida que más tarde fue reforzada por el Departamento de Estado bajo la dirección de Marco Rubio.

Mientras tanto, el régimen cubano sigue intentando proyectar una imagen de estabilidad y resistencia, aunque cada día enfrenta más aislamiento internacional, más sanciones y una crisis interna que ya ni la propaganda oficial logra esconder.