¡Ultima Hora! Régimen anuncia un «reajuste»del precio de la venta de combustible en dólares a la población y permitirá MiPymes comercializarla

El régimen cubano acaba de anunciar otro golpe directo al bolsillo de los ciudadanos. En medio del colapso energético que mantiene al país entre apagones interminables, escasez y desesperación, el Ministerio de Finanzas y Precios confirmó que los combustibles vendidos en dólares subirán nuevamente de precio a partir del próximo 15 de mayo.

La medida fue presentada oficialmente como un “reajuste” provocado por el endurecimiento de las sanciones de Donald Trump y las dificultades para importar combustible. Pero para muchos cubanos la traducción es mucho más simple: otra crisis más que terminará pagando el pueblo.

En su comunicado, el régimen volvió a recurrir al discurso habitual del “bloqueo” y aseguró que las órdenes ejecutivas firmadas por Trump en enero y mayo de 2026 provocaron una fuerte caída en los suministros energéticos hacia la isla.

Según la versión oficial, las presiones de Washington contra navieras y proveedores internacionales han complicado la llegada de combustible a Cuba, en un contexto mundial marcado además por guerras, tensiones geopolíticas y elevados costos de transporte.

Pero detrás del lenguaje técnico y la propaganda política, lo que realmente queda claro es que el país ya no puede sostener ni siquiera los precios actuales de la gasolina.

A partir de ahora, el combustible en dólares dejará de tener un precio fijo nacional. En otras palabras: el valor cambiará constantemente dependiendo de cuánto le cueste importar el producto a cada actor económico autorizado por el régimen.

Eso significa que los precios podrán subir o bajar según factores como el proveedor internacional, el costo del flete, las rutas marítimas, los seguros y hasta los riesgos asociados a cada operación.

Traducido al lenguaje de la calle: más incertidumbre, más inflación y más presión sobre una población que ya vive asfixiada económicamente.

El propio comunicado reconoce que el modelo anterior ya no era sostenible. Durante meses, el gobierno mantuvo precios fijos como una supuesta política de “protección” frente a la volatilidad internacional. Pero la crisis energética y la falta de divisas terminaron rompiendo también esa narrativa.

Mientras tanto, el régimen intenta vender como “transformaciones soberanas” la apertura parcial a nuevos actores económicos capaces de importar combustible en moneda extranjera. Sin embargo, muchos cubanos ven estas medidas como otro paso hacia una economía cada vez más desigual, donde sobrevivir depende de tener acceso a dólares mientras el salario estatal sigue pulverizado.

La decisión llega en uno de los peores momentos para Cuba. El país enfrenta apagones de más de 20 horas diarias en varias provincias, termoeléctricas destruidas, falta de petróleo y una crisis social que no deja de agravarse.

En las calles, el malestar sigue creciendo. Cada aumento en el combustible termina golpeando el transporte, los alimentos y prácticamente toda la cadena de precios dentro de la isla.

Y aunque el régimen insiste en responsabilizar únicamente a las sanciones estadounidenses, cada vez más cubanos señalan que el verdadero problema lleva décadas cocinándose dentro del propio sistema: corrupción, improvisación, destrucción productiva y una economía controlada por una élite incapaz de ofrecer soluciones reales.