¡Ultima Hora! Régimen cubano recibe en La Habana al Director de la CIA tras protestas masivas y ofrecimiento de ayuda de 100 millones de dólares

El régimen cubano confirmó este jueves una reunión en La Habana con una delegación estadounidense encabezada por el director de la CIA, John Ratcliffe, en un movimiento que vuelve a dejar claro que, cuando le conviene políticamente, la dictadura sí sabe sentarse a negociar con Washington aunque lleve años vendiendo el cuento del “enemigo imperialista” para justificar el desastre interno del país.

Según el comunicado oficial, la visita ocurrió tras una solicitud del gobierno de Estados Unidos y fue aprobada directamente por la llamada “Dirección de la Revolución”, que autorizó un encuentro entre funcionarios norteamericanos y representantes del Ministerio del Interior cubano.

El intercambio se produjo en un momento especialmente tenso para Cuba, marcado por el aumento de las protestas populares, los apagones masivos, la crisis económica y el creciente descontento social dentro de la Isla. Mientras miles de cubanos sobreviven entre apagones, escasez y represión, el régimen intenta proyectar una imagen de estabilidad y cooperación internacional.

Durante la reunión, La Habana insistió en su vieja narrativa de que Cuba “no representa una amenaza” para la seguridad nacional de Estados Unidos y volvió a exigir que se elimine al país de la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo.

Sin embargo, el discurso oficial vuelve a chocar con la realidad política del régimen, señalado durante años por su estrecha relación con gobiernos autoritarios y organizaciones cuestionadas internacionalmente. Aun así, las autoridades cubanas aprovecharon el encuentro para reiterar que la Isla “no financia ni protege grupos terroristas” y que tampoco permite operaciones hostiles contra otras naciones desde su territorio.

El comunicado también aseguró que no existen bases militares ni centros de inteligencia extranjeros operando en Cuba, una declaración que inevitablemente genera suspicacias debido a los históricos vínculos de La Habana con potencias adversarias de Washington como Rusia, China e Irán.

Más allá del lenguaje diplomático, lo cierto es que este acercamiento ocurre mientras el régimen enfrenta uno de los momentos de mayor desgaste político en décadas. Y aunque públicamente siga hablando de soberanía y resistencia, puertas adentro parece claro que La Habana necesita desesperadamente aliviar tensiones con Estados Unidos en medio de un país cada vez más hundido en la crisis.