El régimen cubano volvió a desempolvar el discurso de Fidel Castro para intentar cerrar filas en medio de uno de los momentos más tensos entre La Habana y Washington en los últimos años. Este jueves, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) publicó en su cuenta oficial de X un fragmento de una vieja intervención del fallecido dictador bajo la etiqueta #100AñosConFidel, dejando claro que la cúpula gobernante sigue aferrada al mismo libreto político de hace décadas.
En el video difundido por el MINREX, Fidel Castro rechaza cualquier posibilidad de realizar cambios políticos a cambio del levantamiento del embargo estadounidense. “Algunos quieren que se elimine el bloqueo a cambio de que capitulemos”, dice el exmandatario en el material compartido por la dictadura. También insiste en que Cuba no renunciaría “al socialismo ni a sus formas democráticas”, una frase que muchos cubanos hoy interpretan como una burla en medio de la represión, la miseria y la falta de libertades que vive el país.
Castro incluso intenta presentar la llamada “revolución” como el mayor cambio político realizado en la Isla, preguntándose retóricamente qué otro país había transformado tanto su sistema. Sin embargo, para buena parte de la población cubana, esas “transformaciones” terminaron convirtiéndose en décadas de control absoluto, censura y destrucción económica.
La publicación del MINREX no parece casual. El mensaje salió apenas horas después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmara durante una entrevista en Fox News que la economía cubana no puede recuperarse sin desmontar el sistema político actual.
Rubio fue directo al señalar que el problema de Cuba no se limita a la falta de recursos o sanciones externas, sino al modelo impuesto por la dictadura. Según explicó, el país necesita cambiar “las personas que están al mando, el sistema que gobierna y el modelo económico”. Además, describió la economía cubana como un sistema “roto y completamente disfuncional”, controlado en gran parte por GAESA, el gigantesco conglomerado militar manejado por la élite del régimen.
Las declaraciones golpearon directamente uno de los puntos más sensibles del castrismo: el control militar de la economía. De ahí que el régimen haya reaccionado refugiándose otra vez en la narrativa ideológica de Fidel Castro, intentando vender resistencia mientras el país atraviesa apagones masivos, escasez extrema y una creciente desesperación social.
El escenario diplomático entre ambos países sigue escalando. Desde enero de 2026, la administración de Donald Trump ha endurecido significativamente las medidas contra La Habana, aplicando más de 240 sanciones y aumentando la presión sobre el flujo energético hacia la Isla. La interceptación de varios tanqueros petroleros ha provocado una reducción drástica en las importaciones de combustible, agravando todavía más los apagones que ya superan las 20 y hasta 25 horas en algunas provincias cubanas.
A esto se suma el anuncio realizado el pasado 7 de mayo por Rubio, quien impuso sanciones directas contra GAESA y contra su presidenta, Ania Guillermina Lastres Morera. El funcionario estadounidense calificó al conglomerado como “el corazón del sistema kleptocrático comunista”, acusándolo de controlar miles de millones de dólares mientras el pueblo cubano sobrevive entre hambre y apagones.
Mientras tanto, detrás del discurso incendiario y las consignas recicladas, continúan conversaciones discretas entre Washington y La Habana. Desde inicios de año ambas partes mantienen contactos diplomáticos que el propio Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente en marzo, aunque aseguró que se encontraban en una etapa “muy preliminar”.
Posteriormente, en abril, funcionarios estadounidenses confirmaron que los diálogos seguían activos “al más alto nivel”. Pero la tensión aumentó cuando Díaz-Canel amenazó con romper cualquier negociación si Estados Unidos condicionaba los contactos a cambios políticos dentro de Cuba.
Precisamente ahí encaja el mensaje publicado ahora por el MINREX: una señal de que la dictadura sigue negándose a aceptar reformas reales mientras intenta sobrevivir políticamente utilizando la figura de Fidel Castro como escudo propagandístico. Todo esto ocurre en un momento donde la crisis económica, el descontento popular y los apagones continúan empujando al país hacia un escenario cada vez más explosivo.

