Régimen se apresura y pone en línea tres termoeléctricas en las últimas 24 horas tras protestas por apagones en La Habana

Después de las protestas y cacerolazos provocados por los interminables apagones en varios municipios de La Habana, el régimen cubano parece haber entrado en modo emergencia. En cuestión de apenas 24 horas, tres termoeléctricas comenzaron a operar nuevamente en medio del miedo oficial a que el descontento popular termine explotando en las calles.

Las plantas que volvieron a sincronizarse fueron la Ernesto Guevara De La Serna, la Diez de Octubre y la Felton. Todo esto ocurre justo después de las manifestaciones por los apagones que sacudieron varios barrios habaneros y encendieron las alarmas dentro del aparato político cubano.

Pero mientras el régimen intenta vender una imagen de “recuperación” del Sistema Eléctrico Nacional, hay un detalle que no ha pasado desapercibido para muchísimos cubanos: la termoeléctrica Antonio Guiteras desapareció misteriosamente del parte oficial.

Y eso ha levantado tremenda sospecha en redes sociales.

La Antonio Guiteras salió abruptamente del SEN durante la madrugada del jueves luego de sufrir un salidero en la caldera. Aquella avería provocó incluso una caída parcial del sistema eléctrico que dejó sin corriente a buena parte del centro y oriente del país.

En ese momento, el director de la planta, Román Pérez Castañeda, explicó que era necesario enfriar completamente la caldera, localizar la fuga y realizar pruebas hidráulicas antes de iniciar cualquier reparación. Según sus propias palabras, el proceso podía extenderse entre tres y cuatro días.

Sin embargo, apenas un día después, el nuevo reporte oficial omitió completamente a Guiteras. La principal termoeléctrica del país no aparece ni entre las unidades averiadas ni entre las fuera de servicio. Como si de pronto hubiera desaparecido del mapa energético cubano.

Para colmo, Lázaro Guerra Hernández tampoco mencionó absolutamente nada sobre Guiteras durante el habitual parte televisivo del Ministerio de Energía y Minas. Y ya tú sabes cómo funciona eso en Cuba: cuando el régimen guarda silencio, la gente empieza a sacar sus propias conclusiones.

Mientras tanto, la crisis eléctrica sigue siendo brutal. El propio gobierno reconoció que durante toda la jornada anterior hubo afectaciones por déficit de generación durante las 24 horas del día. El pico máximo ocurrió a las 9:20 de la noche, cuando el déficit alcanzó los 1991 MW. Una cifra salvaje que confirma que el sistema sigue prácticamente al borde del colapso.

El régimen también intentó mostrar avances con los nuevos parques solares fotovoltaicos. Según los datos oficiales, los 54 parques instalados generaron 2112 MWh, alcanzando una potencia máxima de 200 MW al mediodía. Pero en la práctica, eso sigue siendo insuficiente frente al desastre energético que vive el país.

Durante la madrugada de este viernes continuó el proceso de reconexión parcial del SEN. Las autoridades informaron que el sistema quedó enlazado desde Pinar del Río hasta Holguín, mientras provincias como Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo continúan funcionando mediante microsistemas aislados. La esperanza oficial es que la entrada de la unidad 1 de Felton permita reincorporar completamente esa zona oriental.

A las 6:30 de la mañana, la disponibilidad eléctrica apenas alcanzaba 1241 MW frente a una demanda de 2800 MW. Resultado: más de 1500 MW afectados y miles de familias otra vez cocinando a oscuras, sudando en los apagones y viendo cómo la vida diaria se vuelve cada vez más insoportable.

El listado de averías y mantenimientos parece nunca terminar. Varias unidades de las termoeléctricas Máximo Gómez, Ernesto Guevara, Lidio Ramón Pérez, Antonio Maceo, Mariel, Renté y Nuevitas permanecen fuera de servicio o bajo mantenimiento. A eso se suman limitaciones térmicas que mantienen otros 246 MW fuera del sistema.

Para el horario pico de esta noche, el gobierno promete la entrada de nuevas unidades y motores fuel en Moa, además de la incorporación gradual de Felton y Renté. Pero ni aun así logran tapar el hueco gigantesco que arrastra el SEN.

El pronóstico oficial reconoce que la demanda máxima será de 3220 MW, mientras la disponibilidad apenas llegaría a 1601 MW. Eso dejaría un déficit de 1619 MW y apagones estimados superiores a 1630 MW en plena hora pico.

En la calle, muchos cubanos sienten que el régimen está improvisando sobre la marcha, tratando de apagar no solo el colapso energético, sino también el creciente malestar popular. Porque después de tantos años de promesas vacías, termoeléctricas remendadas y discursos reciclados, cada apagón parece encender más la indignación de un pueblo que ya está cansado de sobrevivir entre oscuridad y miseria.