El régimen volvió a sacar pecho con la llegada de petróleo ruso, pero la realidad es otra: ni con ese combustible se acaba el apagón en Cuba. Aunque ya se está procesando en la refinería de Cienfuegos, las propias autoridades admiten que esto es solo un respiro… y bien cortico.
Según la información oficial, el crudo enviado desde Rusia se está refinando para producir diésel, gasolina, gas licuado y fuel oil. Todo eso, en teoría, para aliviar el desastre energético que tiene al país en penumbras.
Parte del fuel oil ya se está enviando a las termoeléctricas, mientras el diésel va para los famosos grupos electrógenos, esos mismos que el gobierno vende como solución, pero que apenas logran sostener el sistema a duras penas.
Y aquí viene lo clave: el propio régimen reconoce que no alcanza. No hay forma de cubrir la demanda nacional con ese envío. Es más, lo dicen sin rodeos: los apagones van a seguir.
En estos días, la generación eléctrica logró superar los 1,800 megavatios, algo que no se veía hace meses. Pero tampoco hay que hacerse ilusiones. El país necesita más de 3,000 megavatios en horario pico, o sea, ni cerca.
El petróleo proviene de un donativo de 100,000 toneladas enviado por Moscú. Gracias a eso pudieron arrancar otra vez la refinería Camilo Cienfuegos, que llevaba meses parada. Pero ojo, esto apenas cubre una fracción de lo que Cuba necesita.
Para que tengas idea del hueco: el país requiere entre 90,000 y 110,000 barriles diarios, pero produce menos de la mitad. El resto… a depender de favores externos, como en los viejos tiempos.
El primer barco ruso llegó a finales de marzo con unos 730,000 barriles. Eso, en términos reales, alcanza para una semana o poco más. Y aunque viene otro cargamento en camino, la historia no cambia mucho.
Mientras tanto, el cubano de a pie sigue en lo mismo: apagones de hasta 20 y 25 horas, comida echándose a perder y la vida paralizada.
Al final, lo que el régimen vende como “apoyo estratégico” no es más que otro parche. La crisis energética en Cuba no es coyuntural, es estructural. Y mientras no cambie el sistema, asere… aquí la luz seguirá siendo un lujo.

