Una abuela cubana, identificada como Marta, ha puesto a correr medio internet con un video que no deja a nadie indiferente. Entre lágrimas y con la voz quebrada, soltó lo que muchos sienten pero pocos dicen tan claro: la vida en Cuba ha sido una lucha constante marcada por la escasez y la desesperación.
El clip, publicado en Instagram por el creador @elchicosandyoficial, muestra a Marta recordando su infancia y la de su familia. “De Cuba nadie sabe nada… la que sabe soy yo”, dice, antes de romperse al evocar a su madre. Una mujer que, según cuenta, vivió llorando por algo tan básico como el azúcar, preguntándose cada día cómo conseguirlo.
La frase que más ha retumbado en redes fue directa, sin maquillaje: “Todavía hay gente que apoya eso. Todavía hay gente que no sabe lo que es eso”. Y ahí mismo dejó claro que el problema no es solo la miseria, sino la ceguera de quienes la niegan.
En el video, Marta también dispara sin filtro contra líderes internacionales que han sido tibios con el régimen. Con una mezcla de rabia y dolor, les desea que vivan en carne propia lo que pasa el cubano de a pie: hambre, apagones y una vida sin salida.
Pero en medio del desahogo también hay súplica. Marta pide ayuda a figuras como Marco Rubio y Nayib Bukele, rogando que hagan algo por el pueblo cubano. “Aunque yo no lo vea”, dice, dejando caer una de las frases más duras del video, pensando en los jóvenes y en los niños que hoy crecen en medio de la escasez.
Su testimonio no es un caso aislado, es el reflejo de un país entero. Datos recientes indican que la mayoría de los cubanos siente que la crisis actual es peor que la del Período Especial. La comida falta, el dinero no alcanza y la gente vive resolviendo al límite.
El tema del azúcar, que menciona Marta, no es casualidad. Cuba, que una vez fue potencia azucarera, hoy está en uno de sus peores momentos productivos. A eso se suman apagones interminables y una economía en caída libre que el propio gobierno ha tenido que admitir.
Al final, Marta resume décadas de sufrimiento en una sola línea: vive esperando el día en que todo cambie y saquen del poder a quienes han hundido al país. Un grito que no es solo suyo, sino el de millones de cubanos cansados de sobrevivir en lugar de vivir.

