En Cárdenas, Matanzas, la realidad volvió a golpear duro… sin maquillaje ni discursos. Una madre cubana con cuatro niños pequeños y un bebé de apenas tres meses salió a las redes este martes con un mensaje claro y doloroso: en su casa no alcanza ni para comer.
La denuncia se hizo visible gracias a una publicación compartida por la activista Kiryat Poey, quien expuso la situación de esta familia que vive prácticamente al límite. Cinco niños dependiendo de una madre que no tiene cómo garantizar lo básico, en un país donde sobrevivir ya es una tarea diaria.
“Hoy no vengo con cuentos… vengo con una verdad que duele”, escribió Poey. Y no exagera. En ese hogar, el día no empieza con planes ni rutinas, sino con una sola pregunta: qué van a comer hoy. Así, sin más.
Los pequeños tienen apenas tres meses, dos, cuatro y cinco años. Edades donde lo normal sería crecer, jugar, desarrollarse… pero en Cuba hoy eso es un lujo. Aquí se sobrevive, no se vive.
Y esto no es un caso aislado ni una excepción. Es el reflejo de un país que se cae a pedazos mientras el régimen sigue vendiendo discursos vacíos. Matanzas, de hecho, está entre las provincias más golpeadas por la crisis alimentaria, donde conseguir comida es una odisea diaria.
Las cifras son demoledoras. Casi toda la población ha perdido acceso real a los alimentos, y una gran parte de los cubanos se acuesta sin cenar. Mientras tanto, los precios suben sin control y los salarios no alcanzan ni para empezar.
La producción agrícola está en el piso, las importaciones dependen de un dinero que no existe, y el resultado es este: madres pidiendo ayuda para alimentar a sus hijos en pleno 2026.
En Cárdenas, la cosa aprieta aún más. Pensiones que no alcanzan, colas interminables y una inflación que se come cualquier ingreso. El sistema simplemente no responde.
Y cuando el Estado desaparece, la gente se lanza a resolver como puede. Redes sociales, donaciones, solidaridad entre cubanos… eso es lo que hoy está sosteniendo a muchas familias.
Casos como este se repiten en toda la isla. Madres solas, niños sin comida, casas en condiciones críticas. Una cadena de abandono que ya no se puede esconder.

