Régimen admite que combustible ruso solo alcanzará para cubrir la generación eléctrica hasta finales de mes

La verdad salió por la televisión oficial, sin maquillaje. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que el único cargamento de combustible recibido en más de cuatro meses apenas alcanza hasta finales de abril. Dicho en buen cubano: lo que llegó, ya casi se acabó.

Durante su intervención en la Mesa Redonda, el funcionario fue claro, aunque intentó suavizar el golpe. “Con este barco llegamos hasta fin de mes”, soltó, dejando ver lo crítica que es la situación. Y no es para menos. Cuba necesita al menos ocho buques mensuales para sostener su economía y el sistema eléctrico… pero desde diciembre solo ha entrado uno.

Ese único respiro fue el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, cargado con unos 730 mil barriles de crudo. Pero ni eso salva el panorama. El propio ministro admitió que el país está operando al 50% de su capacidad por falta de combustible, lo que explica los apagones constantes que tienen a la población contra la pared.

El crudo llegó a Matanzas y fue procesado rápidamente en Cienfuegos, generando diésel, gasolina y otros derivados. A partir de ahí, comenzó una leve mejoría en la distribución eléctrica. Pero la realidad no se puede esconder: se está entregando solo la mitad del fuel necesario para un funcionamiento normal.

La crisis no empezó ayer. Todo se vino abajo desde diciembre de 2025, cuando el último barco llegó a la isla. Desde entonces, silencio total… hasta ahora. Y como si fuera poco, el panorama se complicó aún más con el fin del suministro venezolano y el endurecimiento de sanciones que espantaron a otros proveedores.

El propio ministro lo reconoció sin rodeos: cualquier país que intente venderle combustible a Cuba puede terminar pagando un precio alto en su propia economía. O sea, cada vez menos aliados se arriesgan.

Mientras tanto, el régimen dice que está buscando soluciones “por todas las vías”, pero sin nada concreto en la mano. Se habla de un posible nuevo envío desde Rusia, pero sin fecha, sin volumen y sin garantías. Puro aire, como tantas promesas anteriores.

Y la frase final lo resume todo, sin necesidad de análisis: “Esto no va a durar mucho”. Una confesión que deja claro que la crisis energética en Cuba no solo sigue… se está poniendo peor.